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lunes, 11 de enero de 2010

«Se han activado recursos existentes que estaban dormidos y que Koldo Saratxaga los ha despertado sin remedio»



«Lo que ocurre en Ampo, Irizar y otras es que se han tocado nuevos resortes de inteligencia, se han activado recursos existentes que estaban dormidos y que Koldo Saratxaga —el mejor aplicador de la filosofía de la Ingeniería Humanística que conozco— los ha despertado sin remedio, por fortuna para las nuevas singladuras de las organizaciones. El mundo va por ahí o no camina. Así de claro.»

Así reflexionaba Javier Elorriaga en Deia, una reflexión concienzuda sobre la realidad de Koldo Saratxaga. Merece la pena que no la pasemos por alto. Javier Elorriaga aborda su análisis desde la perspectiva que le ha llevado a escribir, junto con Tomás Elorriaga, el libro Ingeniería Humanística para el desarrollo de personas y negocios.


Aquí compartimos muchas cosas ilusionantes y útiles acerca de Koldo Saratxaga y de K2K emocionando y lo hacemos con la meta de que sirvan. Sin embargo, también hay que reconocer que algunas o bastantes de estas cosas resultan impactantes.

Nosotros las leemos y tardamos unos segundos, pero son la transcripción de una realidad de muchos años, décadas, y de miles de personas. Son realidades y son personas, con neuronas, sentimientos... no son palabras solamente.

Habrá quien se encuentre en este momento muy integrado e integrada en la rueda de la fortuna de la empresa piramidal, presionado por objetivos, por el aparentar, competir y acumular poder para poder competir con mejores armas, a veces lejos de la ética individual y social. No pensemos sólo en la raza de los llamados «ejecutivos agresivos», sino también en cuantos tienen dormida la solidaridad y la capacidad de formar equipo y piensan que en su trabajo deben ir a sacar partido para sí mismos, no importa que la organización pierda, aunque sea un pequeño coste económico, o cualquier otra cosa.

Y no es por hablar de cosas negativas, sino de realidades dormidas en las personas, pues en definitiva los «recursos dormidos» de los que nos habla Javier Elorriaga son las personas: su experiencia, capacidad de pensar y decidir, su libertad, su responsabilidad, sus emociones...

«Koldo Saratxaga, responsable de rescatar de la crisis a la empresa de autobuses Irizar, explicaba en una entrevista en un periódico, cuales fueron las claves del éxito: “Se trata de creer en las personas y sacar lo mejor de ellas”.

Que sencillo suena, parece una chorrada, cosa de niños .... ¿quién no sabe hacerlo?, ¿creer en las personas?, ¿sacar lo mejor de ellas?, bah!, qué gurú no te da 1000 consejos de cómo hacerlo sin despeinarse. La grandeza de este caso es que Koldo Saratxaga ha conseguido resultados más que tangibles con esta forma de hacer las cosas. Ha sido el responsable, no sólo de sanear económicamente la empresa, sino que también la ha llevado a una expansión internacional y a una optimización en sus procesos de negocio que ha hecho que sea una empresa de referencia y objeto de estudio en las escuelas de negocio más prestigiosas del mundo. ¿Y todo ésto por creer en las personas y sacar lo mejor de ellas?, pues así de sencillo parece.

[...]

Koldo, muchas gracias por demostrarnos a todos que sí es posible, que lo único que hace falta es ser flexible e innovador, ir un poco más allá de lo establecido, fomentar ambientes de libertad y confianza ... y que con todos esos drivers es muy poco probable que las cosas nos vayan mal.»

Estos pensamientos son de Roberto Rodríguez. Los leemos por su oportunidad en ayudarnos a sacar jugo a la experiencia de Koldo Saratxaga. Una experiencia que cada vez más puede servirnos para seguir el rumbo del futuro. Hace apenas tres meses, en uno de los convencionales desayunos para directivos y ejecutivos (en este caso organizado por la muy prestigiosa ESADE, con el patrocinio de los no menos importantes Cinco Días y la Caixa) se hablaba del directivo del futuro, del que triunfará en ese futuro que tenemos ya casi en presente.

El ponente invitado era Luis Conde, socio fundador de la consultora Seeliger y Conde, dedicada en especial a la caza de talentos de dirección. Éste fue el retrato que hizo Luis Conde del nuevo directivo; nos puede interesar a todas las personas. En él encontramos avances hacia una nueva cultura empresarial basada en TODAS LAS PERSONAS (en todas y con mayúsculas, como dice y escribe Koldo Saratxaga):

«El directivo que triunfará será el que más se esfuerce. “Nada de glamour, ni brillantez, a quien le guste trabajar, no tendrá problemas” añade. Además, deberá tener capacidad de entusiasmo, seguridad en sí mismo, liderazgo entendido como falta de miedo a la gente diferente, honestidad y lealtad, “pero no leales a la empresa, sino a su ética personal”, apostilla. Otros rasgos que se valorarán serán la empatía, tolerancia, el respeto y el espíritu emprendedor. Ser capaz de sacar proyectos adelante y escuchar las propuestas de los subordinados. “El jefe tendrá que predicar con el ejemplo para ganarse al resto” concluye.»

Tenemos mucho que disfrutar hoy, de nuestras relaciones y de los avances en un proyecto común, en donde poder crecer también personalmente.

Nos vamos pues a seguir con nuestro día y te deseamos que disfrutes en aquello que hayas elegido hacer o estés trabajando por poder elegir.

Mañana nos encontrarás de nuevo aquí si nos visitas.






lunes, 20 de julio de 2009

«La riqueza de trabajar en equipo está en que todos somos diferentes y cada uno aportamos algo diferente»


«La riqueza de trabajar en equipo está en que todos somos diferentes y cada uno aportamos algo diferente.»

Esta frase de Koldo Saratxaga aparece en un destacado en su entrevista en El Correo «En una empresa la culpa siempre la tiene el de arriba, el jefe».

Hoy empezamos la semana de trabajo y hemos traído esta idea de Koldo en la que podemos sentir su confianza en las personas como una fuente de bienestar. Es otra de las grandes novedades del modelo de gestión ideado por Koldo Saratxaga, de Un Nuevo Estilo de Relaciones.

Nos lleva a sentir confianza en lo que somos capaces de hacer y a utilizar las equivocaciones como medio de aprendizaje para mejorar y no sólo para no repetirlas, ni tampoco para preocuparnos excesivamente por ellas.

«En Irizar la palabra control está prohibida. Queremos conocer lo que pasa y compartirlo, no controlarlo. Solamente cometiendo errores aprendemos.»

Así responde Koldo cuando le preguntan sobre el control de personal en la entrevista «Hay que enseñar a los ejecutivos a compartir» en Cinco Días.

¿Qué te parece como clima de trabajo esta idea central de Koldo Saratxaga? Sirve para el trabajo, para aprovechar las vacaciones y para todo el tiempo que empleemos en tomar conciencia de las muchas posibilidades que tenemos. ¿Verdad que no se parece nada a los lugares corrientes donde somos un número, o la cobertura para un puesto de trabajo prediseñado, o donde toda forma diferente de considerar las cosas encuentra un «sí, pero...» que anula lo diferente, con el resultado de que la monotonía se instala en todo?

En estos meses de verano, cuando son más fáciles las reuniones familiares, seguramente muchos de nosotros estamos en contacto con niños y niñas de muy pocos años o meses que no vemos todos los días. Nos llaman más la atención porque son la novedad de la familia. ¿Qué observamos al fijarnos en ellos? Tal vez una de las cosas que más resalten es lo diferentes que son y lo que disfrutan juntos siendo tan diferentes.

Como insiste Koldo Saratxaga, no hay dos personas iguales. Abunda en esta cuestión al comienzo de su charla «El desarrollo y la capacidad de competir dependen cada vez más de las personas» (vídeo 2 en esta página). Nos dice cosas como éstas (son apuntes que hemos tomado del vídeo):

Para el tema de la responsabilidad voy a aprovechar para hablar de la campana de Gauss.

Cuando llego a un sitio siempre me hablan de los 10 ó 20 con los que no hay quien pueda, ¿por qué no me hablan de los demás?

Nos ponen en la cima de la pirámide y parece que nos obligan a juzgar. Estamos obligados a servir, no a juzgar. Entender que no hay dos personas iguales te ayuda a no juzgar a las personas. Si prescindimos del que nosotros pensamos que es irresponsable, automáticamente el penúltimo pasa a ser el último y así llegaríamos a quedarnos con uno.

Cuando dejes libertad, cuando ofrezcas oportunidades, verás lo que las personas pueden dar. El modelo imperante no ofrece oportunidades. El modelo que yo propongo sí, porque cuenta con lo que cada persona lleva dentro, porque se trata de sumar.

Con un muy breve paseo por la Red, nos damos cuenta de que los mensajes de Koldo se entienden muy bien y se asumen como ideas connaturales por parte de las personas. Por ejemplo, en el terreno en el que hoy se ha situado nuestra página de actualidad, nos encontramos que cuando Koldo afirma en su entrevista en El País «La empresa es una dictadura»:

«La empresa del futuro, que es la de la innovación, la creatividad y el conocimiento, exige que los trabajadores sean partícipes reales del proyecto y se sientan motivados»,

es escuchado en términos como los siguientes:

  • Marcelo Lasagna en el impacto de lo nuevo: «Las PERSONAS son la clave de la InnovacióN.»

  • Grupo Kaizen: «Una de las claves del éxito de la empresa que casualmente coincide con una serie de artículos nuestros relacionados con las células auto dirigidas.»

  • Roberto Rodríguez González en bitacorarH: «Koldo, muchas gracias por demostrarnos a todos que sí es posible, que lo único que hace falta es ser flexible e innovador, ir un poco más allá de lo establecido, fomentar ambientes de libertad y confianza ... y que con todos esos drivers es muy poco probable que las cosas nos vayan mal.»

  • Oriol Lloret en casi seguro: «Estimular, facilitar y responsabilizar a las personas, la clave de la innovación.»

Nos gustaría poner todos los comentarios que hemos leído, ya que esta idea de Koldo es materia de reflexión y comentario abundantes. Basten estos cuatro como muestra de que, poco a poco o radicalmente, comprendemos que el objetivo de hacer que todos seamos iguales supondría echar a perder esta riqueza de nuestra diversidad que Koldo Saratxaga nos está señalando.

Pero si Koldo reitera la idea de que no hay dos personas iguales, quizá sea para ayudarnos a interiorizarlo y porque no nos ha llegado a las tripas, aunque lo entendemos con el cerebro. En sus clases de máster, Koldo comparte también con sus alumnos esta experiencia:

«Entender el modelo Irizar no es difícil, el problema está en bajar de la mente a las entrañas, hay algo más que 60 cm, puede hacer falta más de una vida.»

Esta innovación apasionante tenemos ante nosotros, la de sentir que las diferencias entre las personas son una riqueza para las relaciones. No es difícil imaginar los frutos de este encuentro de sensibilidades como parte de los sueños sobre lo que podemos descubrir juntos, a lo que nos invita Koldo Saratxaga en ¿Sinfonía o jazz? (pág. 166):

«Lo que hacemos es acercarnos un poco a todas las personas y tratar de conocer cuáles son sus problemas fundamentales. Hay problemas de calidad, de servicio, de medios, sí, existen problemas… pero ¿cuáles son? Hacerte esta pregunta supone el comienzo de la comunicación con las personas, intentar arrancar qué es lo que cada uno ve, en dónde pueden existir lagunas, descubrir dónde se encuentran los problemas en su entorno más próximo e intentar ayudar precisamente allí poniendo los remedios posibles. Pero en el fondo se trata de que todo el mundo mire hacia delante, ilusionados con lo que están haciendo.»