Pensar en el equipo K2K emocionando inspira energía y optimismo, cuando menos. Aunque no les conozcas, si te detienes por un momento a pensar en todos ellos, con su ilusión por lograr que las personas y las organizaciones sean proyectos con valores y bienestar, abiertas a la sociedad, eficaces y eficientes, en armonía con sus otros proyectos de vida… parece que estamos respirando oxígeno. Por eso hoy nos acompaña esta fotografía de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, realizada por Txo.
Está a nuestro alcance con El éxito fue la confianza conocer cómo piensan y actúan K2K. A medida que vamos leyendo, nos damos cuenta de que con K2K emocionando estamos en otro plano completamente distinto de aquel donde nos sitúa la experiencia general.
Ahora mismo puedes conocer en la página de Los libros de K2K el comentario de Belén Molina sobre El éxito fue la confianza. En él encontrarás el trasfondo de una experiencia directa en protagonizar el Nuevo Estilo de Relaciones, en un proyecto organizacional liderado por K2K. De esta página de Belén hemos tomado nuestro titular hoy.
Claro que todos los comentarios tienen el valor de ser experiencias directas de ideas y sensaciones que produce o transmite este libro, aunque no sean una experiencia en la realidad del NER. Aquí vamos compartiendo todos estos comentarios por si se te despista hacer una visita a Los libros de K2K y te pierdes alguno.
Pilar Matías, que escribía la página anterior sobre El éxito fue la confianza, empieza precisamente por transmitir la experiencia de adquirir nuevas ideas con las que impulsar los propios proyectos:
«He sacado muchas ideas positivas de “el éxito fue la confianza”. Tan sencillas y “de sentido común”, como inusuales y, a menudo, complicadas de poner en marcha.
Practicar la transparencia, compartir conocimiento, respetar por igual, salir de lo viejo conocido, co-responsabilizarse con las demás personas… son retos difíciles, pero, al parecer, posibles.
Experiencias como la de KIZUN nos hacen ver que no debemos tirar la toalla ante supuestos imposibles.»
Belén Molina coincide en poner en primer plano el atrevimiento que supone el Nuevo Estilo de Relaciones con relación a lo existente, y en su página vemos reiteradas las palabras «locura» y «utopía» como primera impresión al conocerlo:
«Por los comentarios que he podido leer hasta ahora, veo que para la mayoría de los lectores este libro ha significado la confirmación de que es posible llevar a cabo ideas o sueños que han tenido durante tiempo y que al compartirlas no han encontrado otro calificativo que el de “locuras”. Esto para mí es una doble alegría. Por una parte, me alegra saber que existimos muchos más “locos” de los que creía; por otra, me alegra que esta historia para mí no sea una utopía como para ellos.»
En la experiencia de comunicación interna que comparte Belén, comprobamos de nuevo que esta comunicación interpersonal es el «aceite» que hace funcionar toda la «maquinaria» que es una organización formada por personas, tal como explica plásticamente Koldo Saratxaga en ¿Sinfonía o jazz? Así narra Belén el progreso de la comunicación y su influencia en la marcha del proyecto:
«Me ha encantado recordar paso a paso ese cambio. Como esas primeras reuniones que a todo el mundo le parecen un autentico despilfarro de tiempo, se convierten en algo imprescindible para todos. Esos problemas, que aunque tengan sus matices, se repiten en una y otra organización, porque todos comparten una misma raíz, la falta de comunicación. Como poco a poco, las miradas acusadoras entre personas de diferentes departamentos de las primeras reuniones se convierten en miradas cómplices de compañeros de viaje. La satisfacción de las primeras mejoras en los resultados…»
Pero si a las personas nos ilusiona Koldo Saratxaga con las ideas y la energía que transmite, también a Koldo le ilusiona estar con personas, en charlas, en clases… Al poco de empezar su intervención en el Financial Congress, dedicaba unos minutos a decir que le había gustado impartir su reciente clase a los alumnos de Mondragon Unibertsitatea que terminan Ingeniería. Comentaba también que en las encuestas que había recibido de los alumnos, en las que éstos anotaban sus expectativas de futuro, no había encontrado mucha energía ni horizontes. Sí, has leído bien, el panorama está casi negro hacia el horizonte inmediato en cuestión de oportunidades, y más para quienes buscan su primer empleo, pero Koldo Saratxaga espera que nuestras reacciones sean de energía y ambición.
Después de la sorpresa que recibas por esto, o tal vez no, será cuestión de pensar como mínimo en que si Koldo Saratxaga lo dice por algo será. Por algo o por mucho, pues mira lo que indicaba a unos alumnos de la Universidad de Cantabria sobre el cambio organizacional en Irizar:
«Según explicó Koldo Saratxaga, la clave del éxito de Irizar es su modelo de gestión basado en las personas, ya que “en ellas están la energía y las capacidades. […] A los recursos se los estruja, pero a los trabajadores hay que mimarles, animarles, motivarles, darles la oportunidad de ser creativos y de participar”.
Así, Saratxaga apuesta por una organización basada en equipos y en objetivos comunes compartidos, donde la comunicación interna sea fluida. “Es un problema que a los jóvenes de hoy en día les cueste tanto hablar en público, porque la comunicación es fundamental.”
Estos principios pueden aplicarse, según el coordinador del proyecto Irizar, tanto a empresas pequeñas como grandes, y es que “cuantas más personas estén implicadas mejor, porque estás sumando energía e interés”.
También destacó la importancia de otorgar capacidad de decisión a los empleados, “que se muestran responsables cuando se les deja actuar en libertad, cometiendo sus propios errores y sintiendo los éxitos como suyos”. “De la experiencia nace el conocimiento”, apuntó Koldo Saratxaga, añadiendo que una organización cada vez más rica en conocimiento es más competitiva y está más motivada.»
En nuestra semana de actualidad, nos encontramos cerrando el círculo con las ideas con las que empezamos: el valor de la comunicación y la importancia de mimar a las personas, al contrario de considerarlas recursos para «explotar». Lo hemos leído aplicado a las organizaciones, pero también es una buena dirección para las personas en busca de empleo el aumentar el contacto con el exterior y considerar que tenemos no sólo manos para conseguir metas, sino además corazón, cerebro, experiencias… muchas capacidades e ingenio para poner en juego.

