En nuestro compromiso de hacer que esta página sea un espacio para hablar del Nuevo Estilo de Relaciones, de NER, hoy hemos elegido el elemento que ves como título de nuestra página: «Perspectiva de futuro».
Está entre comillas porque significa que reproducimos al pie de la letra las palabras con las que lo comparten en K2K emocionando, también en gbe-ner elkartea y, en definitiva, en cada organización con este estilo de relaciones, NER.
Como subtítulo, acompañando, ves una pregunta: ¿Existe el futuro?
¿Existe el futuro? «¡Vaya pregunta! ¡Pues claro que existe!», podemos imaginar que más de uno de nuestros lectores estará pensando. Incluso imaginamos algún ejemplo didáctico que nos indicarían para mostrarnos que, por supuesto, existe el futuro: hoy es el futuro de ayer, 2010 es el futuro de 1992, etc.
Bien, si existe el futuro, ¿por qué actuamos como si no existe?
Actuamos como si el futuro no existe cuando no encontramos el momento de pensar en él, de pensar en el largo plazo, y no tomamos decisiones en consecuencia.
No es infrecuente que la reflexión sobre el futuro se rechace con lemas como «vivir el momento», «estar en el presente porque el ayer no existe y el futuro no ha llegado»... En esta línea de argumentos, tampoco suele faltar un leit-motiv muy conocido: «Carpe diem», «Goza del día» —importado junto con el legado griego y latino en la época de mayor esplendor de Occidente—.
Al lado de los lemas que invitan a pensar sólo en el hoy, oímos corrientemente otro dicho de la sabiduría popular —y en este caso proviene de la cultura islámica, otra de las que han fundado la civilización ibérica—: «En esta vida hay que hacer tres cosas: escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo». Es una afirmación que, como ves, trata sobre tener raíces, prolongar nuestra presencia y, por lo tanto, contar con un futuro.
No es difícil pensar que hasta los partidarios apasionados de vivir el presente se habrán planteado alguna vez este otro lema de futuro. Y sobre esto podemos mencionar la realidad de una de las personas que últimamente —hace año y medio— hemos conocido quienes hacemos esta página, con un puesto directivo y que nos ha manifestado que no piensa en el futuro. Nos decía que vive al día y el momento, sin preocuparse por lo que ocurrirá el día de mañana; es el director de un centro regional de una ONG internacional nacida en Vitoria-Gasteiz. Lo hemos mencionado en uno de nuestros post hace tiempo. Sin embargo, este hombre se ha casado hace dos meses, es decir, ha tomado una decisión contando con un futuro junto a su mujer. Si le preguntamos, quizá nos diga que, si las cosas les van mal, cada uno tirará por su lado, pero la idea que ha impulsado su unión es que las cosas les van a ir bien, no mal, y que quieren ir adelante juntos.
Tanto esta biografía como los dos tipos de afirmaciones de la sabiduría popular que acabamos de recordar pueden servirnos para dibujar el mapa en el que nos movemos, ahora en una dirección, después en otra. Y no sólo las personas, sino también las organizaciones que formamos, de todo tipo, cuando queremos acometer unas metas que responden a mayor ambición o a retos más amplios y difíciles de los que puede abarcar una sola persona.
En resumen, el futuro también forma parte de nuestras preocupaciones. Dicho en palabras de Koldo Saratxaga:
Qué sucederá en el futuro es, como suele decirse, el «quid de la cuestión». Qué nos pasará a cada uno de nosotros aquí en la tierra y qué en el «más allá» son nuestras grandes incógnitas existenciales.
Y lo son también para las organizaciones. Por esto, a todos los empresarios y ejecutivos les gustaría saber qué pasará en el futuro.
Una muestra de esta preocupación la tenemos muy cerca, en la jornada que ADEGI ha organizado para el próximo 17 de noviembre, con la colaboración de ”la Caixa”, bajo el título «Diagnóstico estratégico y competitivo de Euskadi». En esta cita se presentará el estudio «La economía del País Vasco: diagnóstico estratégico», elaborado por Consultores de Administraciones Públicas y el Servicio de Estudios de ”la Caixa” (éste es el enlace al estudio, en PDF, y éste otro el enlace a la web de la colección «Comunidades Autónomas», donde se ha incluido).
Hay interés en diagnosticar los acontecimientos con el fin de saber hacia dónde irá el futuro. Podrás verlo en las páginas de este estudio que citamos como ejemplo de ello.
Sin embargo, la preocupación por el futuro no llega fácilmente a la realidad diaria en forma de determinadas actuaciones, incluso ni siquiera llega a conseguir diariamente un espacio de nuestros pensamientos.
¿Por qué ocurre así? Es certero el análisis de Koldo Saratxaga en esta materia cuando nos invita a darnos cuenta de que vivimos al compás de urgencias, imprevistos, incluso de agobios, y, en consecuencia, nuestra actividad se parece a estar achicando el agua de la chalupa.
Hay cosas que son contradictorias: ya he comentado ―y las encuestas lo avalan― que la mayoría de las organizaciones están infectadas del virus de lo urgente. Un virus del que, por cierto, ningún escalón de la organización escapa. En esta situación de achique continuo, de presión diaria, de orientación a la cosecha a corto plazo, ¿cómo se pretende tener alguna idea de futuro válida? Con esta dinámica, es imposible tener unos cimientos y generar un crecimiento que nos garantice el futuro.
¿Cómo detener esta dinámica de acontecimientos que llega a adueñarse del timón de nuestros proyectos y no nos permite conducirlos a nosotros? En respuesta a esta circunstancia, aquí está la orientación que nos aporta Koldo en su libro Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente, que estamos citando:
Una organización orientada al futuro es una organización que «tiene» ideas, que «quiere» ponerlas en marcha y que lo «hace» con ilusión, que tiene capacidad de acción y riesgo.
Estas líneas describen un futuro que es en gran parte una creación de las personas. ¿Cómo trasladar esto a la realidad de una organización?
Una posibilidad de lograrlo, con el resultado de generar la eficacia y la eficiencia que necesita un proyecto para tener futuro, la compartía aquí Rubén Manzanedo, coordinador de compromiso de EKIN. Lo explicaba en un post publicado poco antes de nuestro paréntesis de vacaciones en agosto.
Rubén nos hablaba de PLANIFICACIÓN, con mayúsculas. Indicaba su importancia y exponía que en las organizaciones de ner group se realiza semanalmente la reunión de planificación. En dicho encuentro, diseñaban el futuro para los días siguientes y acordaban cómo ponerlo en marcha.
Esto escribía Rubén:
Aunque la palabra “PLANIFICACIÓN” suena extraña en la mayoría de las organizaciones, en nuestro estilo de relaciones tenemos claro que una buena planificación es la base fundamental para que todas las personas de los diferentes proyectos nos sintamos parte de la organización y conseguir así estar motivados.
Para esto, destaca por su importancia la reunión semanal de planificación, en la cual tomamos parte todos los equipos de las organizaciones [...]. En dicha reunión preparamos y validamos el trabajo que vamos a realizar la semana siguiente y aclaramos posibles dudas que puedan surgir entre equipos. De esta manera, todas las personas están informadas, condición fundamental para conseguir el éxito.
Es la propuesta que te dejamos hoy, es muy sencilla, como ves, y enteramente práctica. Está orientada a construir nuestro futuro, a conseguir que exista y se parezca a lo que deseamos.
Te deseamos buen fin de semana. ¡Hasta el lunes!
La fotografía que acompaña nuestra página corresponde a una reunión de todos los coordinadores del compromiso en las organizaciones de ner group. La hemos tomado del post de Rubén Manzanedo.


