Otra pregunta que realizo en muchos encuentros es: «¿De qué tipo dirías tú que es la aportación de la mayoría de las personas de tu organización? ¿Aportación física, intelectual o emocional?». La respuesta general es: «Koldo, sin ninguna duda, física». Es decir, la repetitiva, la de lo urgente, la de ordeno y controlo. Estamos llenos de mano de obra, de obreros, de empleados, que tienen definidas sus tareas, que tienen que seguir a rajatabla y hasta el aburrimiento los procesos ya definidos por otros, que tienen poco margen de error y casi ninguno para poder cambiar algo. No creo en conceptos como «mano de obra» o «RRHH» para denominar a las personas, ya que el primero descarta el poder de la creatividad de las mismas para innovar y el segundo las pone a la par que los recursos tecnológicos, materiales o financieros. Es decir, recursos sin alma, sin sentimientos, condenados a realizar tareas repetitivas que son las primeras que se eliminan en tiempos de crisis, con la consecuente pérdida de puestos de trabajo y la ruptura social que supone. En algunas organizaciones de cierto tamaño, está muy bien visto que las personas tengan bien definidas sus funciones. Según éstas, su «jefe» realizará sus evaluaciones de fin de año. «Vamos a ver si has sabido hacer lo que te hemos encomendado». ¡Qué gran error! A lo más valioso que tenemos en la organización, a lo más valioso de la creación, a las personas, se les dice el qué y el cómo tienen que hacer las cosas, excepto que estén en la parte muy superior de la superior de la pirámide organizativa. Personas que son capaces de dominar su trabajo en pocos meses quedan condenadas, a partir de entonces, a realizar su tarea de forma repetitiva cada día. ¿Hasta cuándo? Tendrán que reconocer un día u otro quienes así piensan y actúan que están cometiendo una enorme frivolidad y un tremendo error. Un error debido a su falta de evolución, una grave equivocación por no ser capaces de darse cuenta de que estamos en la era del conocimiento y que el conocimiento está en las personas. En todas las personas y no sólo en algunas, insisto. Todas las personas pueden hacer más y mejor lo que hacen, siempre que se sientan propietarias de sus responsabilidades y de sus resultados; todas las personas pueden añadir más valor en tanto y en cuanto tengan oportunidades. ¿Por qué estamos tan cerrados al cambio organizacional? ¿Por qué cuesta tanto confiar en las personas y crear hablando y escuchando a las personas que tanto saben de lo suyo y de lo que les rodea? Y saben tanto porque llevan años haciendo lo mismo y viendo y viviendo los mismos errores y problemas. Como he dicho tantas veces y no me cansaré de repetir: los problemas son oportunidades para el ingenio y la creatividad, para que las personas creen y aporten y, por tanto, se sientan apreciadas, consideradas y estimuladas a mejorar en todos los sentidos. ¿Tenemos los líderes o los gestores adecuados y capaces de realizar el cambio? ¿Son capaces de poner a soñar a esas personas que, aparte de unas manos y unos músculos, tienen un cerebro, un corazón y un estómago? Koldo Saratxaga, Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente, Pearson Educación, Madrid, 2007, capítulo 14 |
El «rescate» económico de Irlanda por parte de la Unión Europea está provocando en estos momentos cambios en la situación financiera y económica de muchos países de la UE, ha hecho aumentar la incertidumbre y la falta de confianza. Se realizan continuos análisis de los que se extraen conclusiones y recomendaciones. Se apela a sabios académicos, empresariales, financieros y económicos. Se formulan ideas desde diversos ámbitos, pero en pocas ocasiones se indica cómo llevarlas a la práctica.
En nuestra web hoy nos ha parecido lo más apropiado para aportar esta página de Koldo Saratxaga. Su experiencia y liderazgo en las organizaciones empresariales, y, en consecuencia, su conocimiento de las mismas y su sabiduría en las personas, debieran ser un elemento con el que contar a la hora del obligado análisis sobre la crisis y su evolución. Un análisis que en el caso de Koldo Saratxaga y su actividad junto con su equipo K2K se orienta a realizar los cambios de futuro que necesitamos en las organizaciones y también en la sociedad, por lo tanto, incluye tanto las causas de la situación, como las propuestas de acción y el cómo ponerlas en marcha. Coherente con su pensamiento, Koldo incluye en este análisis a todas las personas, la situación de todas las personas en las organizaciones, desde la cima de la pirámide hasta la base.
La página corresponde a la totalidad del capítulo 14 del libro de Koldo, como se indica al pie de la cita. Hemos omitido únicamente los tres párrafos relativos a la deslocalización.

