En el post de hoy vamos por la cuarta etapa de nuestro trayecto viendo qué es el NER. Hemos comenzado despertando a la realidad de nuestro alrededor, y es que esto que llamamos «empresa», «organización», existe gracias a las personas, que son quienes movilizan tanto los recursos materiales de todo tipo como sus propias capacidades para hacer que aquella empresa se mueva.
Después pasamos a organizar la actividad, sobre la base de esta energía creativa y dinámica de las personas; por ello, nos las ingeniamos para que fluya sin trabas por toda la organización. Esto lo conseguimos trabajando en equipo, en lugar de compartimentándonos en departamentos; toda la organización se convierte entonces en una suma de equipos y además autogestionados, es decir, con capacidad de decisión autónoma, si bien coordinada simultáneamente entre sí por el hecho de compartir entre todos un proyecto.
Comunicación, libertad y responsabilidad son los mimbres con los que hacemos el cesto, el equipo. Todos aportamos ideas, opiniones, preguntas… y todos aportamos eficiencia, ponemos la responsabilidad de que el proyecto funcione en lo que está de nuestra parte. Esto se traduce en un beneficio también personal, por lo que no es necesario hacer cada uno su proyecto pensando que vive en territorio hostil. ¡Toda una garantía que facilita el uso de las energías, en lugar de su desgaste en los disgustos de las malas relaciones!
Y así hoy llegamos a este cuarto elemento del NER que es «Ofrecer oportunidades No control Cometer errores» y hay que reconocer que con esto ya claramente nos salimos del mapa del funcionamiento convencional de una empresa, donde es común que los errores los penalicen jefes y compañeros, y hasta los «fabriquen» para favorecerse. Por lo mismo, también son escasas las oportunidades y muy intenso el control.
«Ofrecer oportunidades No control Cometer errores» son una prolongación y evolución dinámica de la libertad y la responsabilidad de hacer funcionar el proyecto común. Suman a la vez el riesgo y las posibilidades, aplicados a las personas.
El Nuevo Estilo de Relaciones (NER) es una forma de facilitar un entorno de oportunidades, y no como varita mágica, sino de forma tan sencilla como abrirnos los ojos a las oportunidades que existen a nuestro alrededor. También, impulsándonos a descubrirlas donde estén, cerca y lejos.
En estos últimos días hemos disfrutado de varias ocasiones para conocer esto de la mano de Koldo Saratxaga, a través de sus aportaciones con motivo de la presentación de los 7 años de ner group. Unos días antes, en su colaboración con Herrigune Leioa también fue momento de descubrir o redescubrir esta faceta del NER, al mismo tiempo que la innovación relacional que aporta este estilo:
«Hemos preferido, nos lo han vendido bien, que todo esté reglado y que todos/as estemos muy ocupados con nuestros temas personales, se llaman hobbies, y familiares, que bastante es con este ritmo de vida, y que otros, los políticos, la banca, las multinacionales, nos ordenen los pasos que dar e incluso lo que tenemos que pensar.
»Pues bien, lo que se veía venir ya ha llegado y ahora no nos queda más remedio, pensando en el próximo futuro, que entendernos entre los más próximos: familiares, amigos, vecinos,…
»Sin embargo, hay que verlo como una tremenda oportunidad de crecer en todos los sentidos, de poder recuperar los valores olvidados: la solidaridad, la cooperación, la amistad, la paciencia, la sencillez, la coherencia, el respeto a la naturaleza,… y las costumbres, culturas y experiencias que las personas del entorno, del barrio, acumulan.
»Me gusta la manera de expresar el concepto de tribu. Cuando todo se comparte, cuando se escucha: antes era a los ancianos, a los que más vivencias, experiencias han compartido y, por tanto, poseían; es decir, a los sabios del lugar. El conocimiento fundamentalmente proviene de las experiencias que uno ha tenido, siempre que hayan sido vividas con ilusión, con pasión como parte positiva del caminar humano. Solo lo que hacemos con agrado nos deja sensaciones, posos que pueden ser transmitidos con cariño a los que nos escuchan, de lo contrario serán piedras incómodas que se llevan en la mochila y se lanzan como dardos dolorosos.»

