¿Qué tal estás, lect@r de esta página? Una pregunta, para dar paso a nuestro tema de actualidad hoy: ¿podrías describir a dónde vas con tu actividad laboral? Laboral o empresarial, o profesional, o etc.
Tal vez forme parte de tu respuesta decir que las circunstancias actuales mandan o que dependes mucho de ellas.
O quizá pienses que para qué te hace falta saberlo: «A fabricar, que aquí lo que hay que hacer es vender, y cobrar y producir, y venga, que esto funciona». Así es como describe Koldo Saratxaga a las organizaciones empresariales sin proyecto, que viven al día.
También hay quien agradece, dentro del mundo empresarial, que la menor actividad proporcione más tiempo para pensar. Es algo que oímos y leemos a menudo últimamente. En nuestra página hace poco hemos leído esta opinión en el Director General de Gaia, Tomás Iriondo. También conocerás ejemplos o hasta lo habrás afirmado tú mism@. De modo que, aunque está muy bien tener una economía saneada, también vemos que existe el deseo de un cierto dominio sobre el propio destino, de no sentirse guiado por las circunstancias.
Koldo Saratxaga nos plantea una meta ambiciosa: visualizar el futuro, el cambio que queremos hacer, y luego hacer que ese cambio se produzca, poco a poco.
Aquí podemos terminar nuestra página hoy porque esto es mucha materia para pensar.
Pero... falta un gran detalle que considerar: no estamos solos, no vamos al futuro solos, estamos rodeados de personas. Todos los días coincidimos con ellas en el mismo espacio, para trabajar, supuestamente.
Hay muchas organizaciones empresariales en las que una persona, el máximo directivo, o varios máximos directivos, dicen por dónde hay que ir y tienen poder para dar las órdenes correspondientes. Asumen la función de conducir una organización de la que dependen muchos salarios. Pensemos un momento en esta situación. Pensemos también en las primas que cobran estos directivos y en que si sus decisiones son equivocadas, se da la paradoja de que sus bolsillos siguen llenos mientras sus obedientes empleados se van al paro. Y pensemos también en que estos directivos no son en muchos casos los mejores en su organización ni los adecuados para el puesto directivo, sino que están allí por un dedo que les ha señalado, por un favor, una casualidad, etc. Algunos de ellos, o tal vez más de los que parece, aunque deseen hacerlo muy bien, no saben cómo y pueden equivocarse de buena fe por su falta de preparación o aptitudes. (Con nuestras palabras, resumimos algunas ideas de Koldo de su charla en Bizkaia Creaktiva. También dedica atención al tema de la escala salarial en su último libro.)
La propuesta de Koldo Saratxaga es visualizar nuestro futuro, en lugar de vivir al día, gobernados por las circunstancias, y además, porque somos unas cuantas personas en nuestro lugar de trabajo, nos propone compartir. Así lo plantea, por ejemplo, en ¿Sinfonía o jazz? (páginas 231-232):
«Al final, lo que hace falta es saber cómo queremos conseguir las cosas, qué pasos vamos a dar, por dónde vamos a circular. Como siempre, cómo vamos a realizar la siembra. Podemos, incluso, decir que este año puede ser mejor llegar a cuarenta, sobre una buena base, que a ochenta de cualquier manera, por ejemplo, distorsionando la imagen de futuro. Luego ya vendrán los resultados. Lo que nos interesa, en suma, es compartir esos intangibles que vamos a utilizar para conseguir los tangibles. Porque sin eso no hay nada que hacer.
Pero es más fácil poner una cifra y hacer locuras para conseguirla que compartir ideas a lo largo del año con visión de futuro. A las cifras ya les buscamos los “es que” suficientes, al final del periodo. Sin embargo, sembrar supone compartir y cuidar las acciones juntos y eso no resulta cómodo para algunas personas con cierto poder pero con falta de ideas.
Luxio, por más vueltas que le demos detrás siempre hay alma, siempre hay personas, pero algunos prefieren aplicar recetas estándar, herramientas de moda, elixires milagrosos que sirven lo mismo para un roto que para un descosido.»
Y también en ¿Sinfonía o jazz? afirma lo siguiente, que tal vez hayas leído en más de un blog, porque es un párrafo muy citado:
«Nosotros creemos que lo que hay que saber es a dónde queremos ir, qué queremos conseguir, qué tenemos que compartir y qué nos preocupa del futuro, pero ninguno nos atrevemos a decir qué es o cómo va a ser éste con detalle y menos con cifras, ni dentro de un mes, ni de cinco. ¡Para eso suelo hablar de la huerta! Considero que lo que tenemos que hacer es cuidarla con mimo y no solamente cuando se siembra o se planta sino a lo largo de todo el proceso, desde la siembra hasta que recoges los frutos. El tomate es un buen ejemplo porque requiere muchas atenciones y además, ni no eres agresivo con los tratamientos químicos, depende mucho de la climatología. Por tanto, es imposible saber la cantidad de fruto que vas a recoger y el momento en el que estarán maduros. Lo más importante es saber sembrar y cuidar el entorno continuamente, planificando y pensando menos en la recogida.»
También relata Koldo en ¿Sinfonía o jazz? cómo en Irizar nunca quiso ser el que asumiera el papel de ser más listo que los demás y dijera lo que había que hacer, sino que buscó el consenso y la participación de todos, si bien, como máximo ejecutivo del Grupo Irizar, también tuvo la responsabilidad de tener presente en todo momento que de Irizar dependían muchos salarios y familias.
Aquí te dejamos nuestra actualidad hoy con el deseo de que estas ideas y experiencias te sirvan.


