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miércoles, 2 de septiembre de 2009

Rompiendo esquemas: Creemos en las personas



Como cabecera de nuestra jornada compartimos este vídeo que nos hemos traído de YouTube, vía EuskoSare, donde lo hemos descubierto en un post publicado por Esther Fernández a finales del mes de julio. Es una parte de la clase que Koldo impartió a los alumnos de 5º de Organización Industrial en la Universidad de Mondragón el pasado mes de mayo. El vídeo está en el canal de YouTube arizmendiarrieta1.

No deja de asombrarnos la radical novedad del modelo Saratxaga y su potencial ilimitado de beneficio para las personas y para las organizaciones en todos los niveles. Tres razones sólo, tres motivos que hemos encontrado hoy, 2 de septiembre de 2009, un día cualquiera de nuestra vida, y que compartimos para abrir aquí la jornada de hoy:

  • «Creemos en las personas». ¿Por qué a día de hoy es rompedora una declaración como ésta? ¿Por qué se puede elegir como retrato de toda una actividad, la de K2K emocionando, y resulta una declaración significativa y distintiva? La respuesta podemos darla cada uno y cada una desde nuestras tripas y nuestras realidades.

  • El modelo Saratxaga prescinde de la ruindad y la nocividad que comporta como realidades y/o riesgos el poder jerárquico y pone en juego las realidades de: autoridad, liderazgo compartido, responsabilidad, libertad. Los equipos y las relaciones interpersonales rompen la estanqueidad de los departamentos y facilitan el desarrollo de las capacidades de las personas, lo que redunda en una mayor eficiencia de la organización, a lo que hay que añadir al mismo nivel la eficiencia en términos de bienestar emocional y físico. La creatividad, la actividad del cerebro y de las emociones sostiene el desempeño de cada persona; todo ello sustituye la sumisión al jefe, todas las exigencias de dicha sumisión, básicamente consistentes en que el jefe piensa y manda y los demás hacen lo que el jefe ha pensado y mandado.

  • Hay todo un proyecto de futuro por delante. Ello significa, por ejemplo, que no hay lugar para conformarse con los logros conseguidos, o recrearse en ellos, o «instalarnos». Esto, si vas a la web de Toshiba, por ejemplo, lo encontrarás expresado en un comercial de gran éxito y presupuesto millonario, obra de Johnny Hardstaff, titulado Light Lighter: «La innovación es un viaje no un destino. Cuando llegamos a la línea de meta, la trasladamos». Sin presupuesto millonario, pero con ambición superior, lo encontramos formulado en el modelo Saratxaga, puesto que en él, el futuro no es para la tecnología, como en Toshiba, sino para las personas, que crean la tecnología y muchas otras realidades.

En este punto enlazamos nuestro día de hoy con el artículo de Juan Carlos Cubeiro que compartíamos ayer en esta página, puesto que una de las características más destacadas por Cubeiro en la trayectoria de Koldo Saratxaga es el vivir en el presente. Merece la pena leer de nuevo sus palabras:

«Mi amigo José Mari Ulazia tiene la generosidad de alimentarme de belleza cuando me lleva a maravillosos parajes de Euskadi y alimentarme de reflexión cuando dialogamos sobre las organizaciones, la sociedad y el futuro. Ayer me mandó un artículo del Diario Vasco del 20 de agosto. Es una entrevista de Cristina Gómez Torrego a Koldo Saratxaga, titulada: “Las empresas caerán como moscas porque tienen un modelo caduco”. Conozco, aprecio y admiro a Koldo Saratxaga desde hace mucho tiempo. Me lo presentó precisamente José Mari en un foro, el Foro de Elgoibar, en el que hablamos de muchísimas cosas. Koldo es un gran amante de la libertad y de la aplicación de la libertad en las organizaciones. He dicho en varias ocasiones que es un auténtico Quijote, un maravilloso Quijote, luchando contra los molinos del inmovilismo, del taylorismo. Y demostró en su día, como Coordinador (máximo responsable) del Proyecto Irizar, que su modelo, el humanista, funciona (Irizar era la cooperativa más rentable y probablemente la más innovadora de MCC, de Mondragón). Pero eso es historia. Cuando Cristina le pregunta por las lecciones de Irizar para esta crisis, Koldo responde: “Dejé Irizar hace cuatro años y desde entonces he estado en veinte organizaciones. Lo de Irizar es pasado.” El mejor Koldo es el actual, el que asesora desde K2Kemocionando.»

Si Koldo Saratxaga va hacia adelante en lugar de dedicarse a recrearse en éxitos como los que puede contar de Irizar, y estando como estamos en una crisis que pocos momentos de respiro deja a la autocomplacencia, ¿qué haremos nosotros, que no tenemos una trayectoria como la de Koldo, para ir adelante?

Hemos seguido leyendo-escuchando a más personas que han querido compartir su percepción de Koldo Saratxaga a raíz de su última entrevista y su charla en la UPV-EHU.

En Como pez en el agua, el blog de Ricardo J. Sánchez Cano, hemos disfrutado de la reflexión de una persona inmersa en el mundo de la educación que, sorprendida por el interés de Koldo Saratxaga en este terreno, acaba trasladando el juicio de Koldo sobre las empresas al terreno educativo. Os invitamos a leerlo. Su frase final nos da la temperatura de sus reflexiones: «Este es un sistema que va tumbando a muchas moscas. Ubicando a cada uno donde lo necesita…». Hasta llegar a ella hay un breve trayecto de tres párrafos que pone en paralelo la descripción de Koldo de las empresas y la realidad del mundo educativo.

Y Azucena Vega, en su blog Coaching estratégico, nos ha dejado una crónica detallada de su asistencia a la conferencia de Koldo en el palacio Miramar el viernes pasado y de su pequeña conversación con Koldo en el descanso de la misma. Os invitamos a leerla completa, os gustará ver cómo esta coach trata de analizar a Koldo. Terminamos con el último párrafo de su post:

«En otro momento me preguntaste: ¿sabes cuál es el puente entre la persona y la creatividad? Caminamos juntos unos metros en silencio, caía txirimiri, el staff universitario te reclamaba, nos dirigimos a la sala central donde impartías tus ponencias... me miraste con cara de interrogación... y justo cuando te dirigías al estrado me dijiste: La libertad. Me senté entre los alumnos de la Universidad del País Vasco, tomé apuntes, escuché atentamente, observé tu camisa y tu cara llenas de sudor, registré tu huella, sentí el fresco aire conceptual que aportas y sin pronunciar palabra te dije: ¡Gracias Koldo!»