Entre las ideas que ofrecíamos a tu creatividad en nuestra página anterior desde el Nuevo Estilo de Relaciones está que el trabajo en equipo consigue que existan las organizaciones basadas en todas las personas. Esto es igual a decir organizaciones donde las personas son lo más importante, todas las personas, y donde todas cuentan.
Enlazamos hoy con la importancia de las personas para abordar el tema de nuestra nueva página, que es esta idea del NER: «Conceptos económicos compartidos».
A diario todos pensamos en términos económicos: cuando vamos a hacer una compra, a afrontar un gasto o un pago que se presentan, realizar una inversión, administrar un presupuesto, etc.
Esto es muy diferente a la experiencia general en los lugares de trabajo, en las organizaciones. Cuando llegamos cada día a trabajar es habitual acceder a un limbo en materia de información económica. A pesar de que el porqué y el para qué del trabajo de cada persona tienen un marcado carácter económico, el hecho generalizado es que muy pocas personas en una organización disponen de datos sobre cómo se concreta este significado económico. La generalidad de las personas desconoce cómo influye lo que hacen y lo que dejan de hacer en los resultados económicos.
En resumen, ir a trabajar suele ser equivalente de ir a un lugar donde cada persona se conecta a un circuito de tarea repetitiva. Así lo visualizábamos en el post del miércoles, en el que proponíamos el trabajo en equipos autogestionados para sustituir este planteamiento jerárquico imperante, según el cual unas pocas personas tienen asignada en exclusiva la labor de pensar mientras que las demás se ocupan en obedecer a lo que éstas han pensado.
Es un planteamiento que afecta a todas las áreas de la organización, no sólo a la realización del trabajo. Y respecto a su influencia en el terreno económico, ésta es la pregunta que nos hace el Nuevo Estilo de Relaciones:
¿Pensamos que ese resultado-beneficio que es la última línea de la cuenta de explotación es consecuencia únicamente del saber hacer de una minoría de personas de la organización?
Una gran pregunta. Como habrás adivinado, estamos citando a Koldo Saratxaga, unas líneas de su libro Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente. Una gran invitación para pensar y para cambiar respecto a lo que ocurre en nuestras organizaciones. Y sin embargo, tal vez tú te encuentres entre las personas a quienes les parezca una pregunta ¿superflua? y al leerla hayas respondido para tus adentros: «¡claro que no!». Lo mismo le responden a Koldo directivos y ejecutivos cuando les pregunta si creen que son mejores que las demás personas de sus organizaciones.
La cuestión está en que el pensamiento pase a la vida práctica. Y en la vida real lo cierto es que hay tendencia a clasificar a las personas, a buscar, querer y creer que hay personas imprescindibles… Destaca Koldo en las líneas a continuación que nuestra tendencia a clasificar a las personas su lugar en una pirámide es fruto de la cultura jerárquica que mantenemos y no tanto de la iniciativa individual de las personas:
Pensar así es preocupante y poco inteligente, pero es consecuencia de la cultura de la que venimos: es decir, de una cultura basada en la producción sin límites, porque todo se vendía, y del oscurantismo, porque el dueño no quiere que nadie sepa el resultado de la cosecha.
Lo poco inteligente de quienes tienen esta manera de pensar y hacer es que se pasan la vida buscando cómo aumentar la cosecha y pretendiendo que unos seres inteligentes se la consigan sin disponer de la información necesaria. Y, entonces, lo que realmente sucede, como consecuencia de la falta de información, conocimiento y verdad en la que conviven, es que esos seres acaban preocupándose más de su propia cosecha ―es decir, de sus intereses personales― que de la del conjunto de la organización en la que trabajan.
Pienso que todo esto es más cultural que otra cosa. Todos los tópicos como: «¿Para qué se lo vamos a contar si a la gente no le interesa? Si no entienden... ¿Para que lo cuenten fuera?...». Con estas ideas han llegado a forjar una manera de hacer y de ser que se da por normal, pero que es una barrera a la implicación.
Así nos encontramos con que la cultura jerárquica imperante ejerce de nuevo como «ingeniero de caminos» para construir otra vía por la que campe a sus anchas la ineficiencia de la organización: dificultar o impedir que las personas se impliquen en el logro de las metas.
Y en contrapartida, como una posible oportunidad de cambio orientado a lograr metas y a largo plazo, nos encontramos con el Nuevo Estilo de Relaciones. Esto es lo mismo que encontrarnos con una invitación a abrir los ojos a lo que representa la participación de las personas cuando una organización se propone asumir un reto.
Habrá personas que continúen creyéndose imprescindibles, más importantes, etc. Y habrá quienes recojan el testigo de la evolución y la adaptación al cambio para renovar sus planteamientos organizativos.
Hoy te dejamos toda esta materia reflexión, acompañada de un último apunte: ¿cuáles son los conceptos económicos compartidos en el NER? Puedes leerlos a continuación, figuran en el PIO, el Plan de Ideas y Objetivos que anualmente elaboran las organizaciones del NER. Puedes verlo completo en el libro de Koldo que hoy hemos citado, al final del capítulo 7:

