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viernes, 10 de diciembre de 2010

«Equipos autogestionados»: «El trabajo en equipo, creador de redes de acción y comunicación»



¿Hay alguien que no haya oído hablar del trabajo en equipo con relación a las organizaciones empresariales? Se habla mucho y muy bien de este aspecto. Es uno de los temas clásicos que hay en cursos, clases, sesiones de coaching, publicaciones académicas, blogs profesionales, etc. Se le dedican reflexiones, teorizaciones, ensayos, revisiones bibliográficas...

Pero ¿y practicarlo? Esto ya no tanto, ¿verdad? Excepcionalmente se instaura en una organización un equipo con cierto grado de independencia respecto a la estructura común. Estas excepciones suelen estar orientadas a desarrollar iniciativas de carácter temporal: la creación de un producto determinado o para un cliente en concreto, el lanzamiento de una campaña de temporada, etc.

O bien, la idea de «autogestión» se extiende a toda la organización y se hace consistir en determinadas prácticas, como la elección de directivos por parte de todas las personas contratadas.

La autogestión, en general, se ve hoy en día como la alternativa más pujante para renovar las formas de organización. Respecto a esta posible renovación no deja de indicarse que la endogamia, propia de los sistemas organizativos actuales, es uno de los principales obstáculos para que se produzca.

Desde este panorama de teoría, de palabras que acaban en vía muerta, y que sin embargo hemos de conocer como parte de nuestro entorno, pasamos a la realidad del Nuevo Estilo de Relaciones, donde cada organización funciona enteramente por equipos autogestionados, cada uno con su responsabilidad y su libertad y oportunidades para realizarla, y además con una red de comunicación tan intensa entre todos estos equipos suficiente para coordinar su respectiva actividad en servicio de un proyecto común.

Toda una revolución que tiene como efecto, por un lado, aumentar la capacidad de acción en una organización de cara al exterior, hacerla más eficaz y eficiente, gracias a la mejor comprensión de sus posibilidades, y por otro lado, aumentar también su crecimiento interno, gracias a la comunicación que es el combustible que hace funcionar las relaciones. A propósito de la comunicación, es momento de releer esta experiencia de Koldo que nos gusta especialmente por su amplia aplicación y hemos compartido en otros post. Está en ¿Sinfonía o jazz? (en la página 250):

Hay que lograr que [la comunicación] constituya una necesidad, precisamente para el logro de esos objetivos. Debe ser el lubricante necesario para que el devenir de la organización discurra sin fricciones. Y como es muy difícil, el propio sonido del roce, de la falta del aceite, pone en evidencia la carencia y, por tanto, la necesidad de la comunicación. Es vital en un modelo como el nuestro en el que la decisión está en manos de cada persona. El trabajo en equipos requiere y facilita la comunicación y potencia el encuentro natural entre personas.

¿Te has fijado en lo que ocurre en los equipos que se forman habitualmente, sea en una organización empresarial o de otro tipo? Suele ser frecuente que entre los integrantes del equipo se establezca una competencia por llevar la voz cantante, por destacar más, etc. Esto es fuente de roces y tensiones que no pocas veces dan al traste con el equipo o rematan por derribo la misión que se proponía.

Por el contrario, si todos los equipos y las personas que integran los mismos se orientan a una meta común, es difícil que se den situaciones que perjudican o anulan los esfuerzos de todos. Y cuando existen dificultades, también existe la opción de restablecer las relaciones de equipo.

Dos páginas más adelante de las líneas que acabamos de leer en ¿Sinfonía o jazz? aparece esta respuesta de Koldo a Luxio Ugarte cuando le pregunta cómo eligen a las personas para trabajar en Irizar (en la página 253). Es de interés porque nos sirve para el Nuevo Estilo de Relaciones:

Fundamentalmente, exigimos que sea capaz de trabajar en equipo. Y, en general, todo el mundo asume bien todas estas exigencias, no hay ningún problema que no se solucione dialogando y compartiendo.

Amigos de esta página, la realidad que nos espera más allá de las teorías y las palabras es la de que las personas confluimos en espacios de trabajo, de ocio, de aprendizaje... y frecuentemente debemos trabajar juntos. Aquí tenemos la buena propuesta del NER para conseguirlo: hacerlo en equipo. Dentro de esta propuesta, hoy nos hemos fijado en la comunicación como medio para poner en marcha y sostener la existencia del equipo. La comunicación natural, la misma que nos lleva a querer comunicar y comunicarnos trasladada al entorno en el que compartimos esfuerzos y metas con otras personas.