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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

viernes, 22 de julio de 2011

«Transparencia, confianza y generosidad» (10)


De nuevo estamos hablando de «transparencia, confianza y generosidad». Y aquí siempre hablamos del Nuevo Estilo de Relaciones… Siempre el mismo tema y siempre diferente y nuevo, porque no se trata de saber, sino de sentir, pensar y hacer, insiste Koldo en sus charlas más recientes. Tenemos por delante un viaje en el que evolucionar y también disfrutar, cultivando sentimientos e ideas que den frutos en la realidad.

En el NER, vemos que «transparencia, confianza y generosidad» se asocian en primer plano con el terreno financiero. «Las cuentas» han de salir de los dominios, y de las estanterías, del departamento de contabilidad porque conocerlas debe importar a todas las personas de la organización. Es el esfuerzo de conocer y compartir entre todos en qué se traduce económicamente aquello que cada día hacemos, abandonar el limbo de los conocimientos financieros y situarnos en la realidad económica que es vital para una organización empresarial.

Además, encontramos otro gran sentido y motivo para «transparencia, confianza y generosidad», después de que nuestra página del lunes nos haya hecho pensar en la gran fe en las personas que supone el Nuevo Estilo de Relaciones. La idea de éxito compartido con la que empezábamos la semana, y el consiguiente orgullo de pertenencia, nos han llevado a valorar el cambio organizativo que emprenden las organizaciones que apuestan por el Nuevo Estilo de Relaciones, el NER. Solo con una idea y un sentimiento positivos sobre las personas, creyendo de verdad en ellas, se entiende este cambio que en realidad toma dimensiones casi de revolución.

Es una revolución cultural el asumir valores democráticos como los del NER, basados en creer en las personas y demostrarlo contando con ellas. Contradice de manera radical el mundo fuertemente jerarquizado de las organizaciones empresariales, si bien, en general, son jerárquicas las organizaciones y las instituciones de todo tipo en nuestra sociedad.

En la cultura jerárquica vemos que el movimiento procede del poder, ya que el «ordeno y mando» controla cuándo una persona actúa y cuándo permanece sin actuar.

En el NER se da paso a la responsabilidad y a la libertad de las personas, al caos autoorganizado. Esto, en medio de la mentalidad jerárquica imperante, es un cambio y es además un esfuerzo importante, que requiere una visión de largo plazo. La visión del largo plazo se traduce en el compromiso con el NER y se sostiene en la confianza en las personas, en creer en las personas.

El viaje de cambiar una cultura de siglos es un viaje largo, en el que tendremos errores y hasta retrocesos hacia la cultura jerárquica, subraya Jabi Salcedo en una de las entrevistas que tenemos enlazada en la página.

Por esto, cuando no avanzamos tan rápido en cambiar y también cuando nos equivocamos, lo que este Nuevo Estilo de Relaciones nos dice es que el secreto sigue siendo «creer en las personas» y que «el único error que nunca hay que cometer es que el proyecto no esté basado en TODAS las personas», enfatiza Koldo Saratxaga en ¿Sinfonía o jazz? (p. 179).

El Nuevo Estilo de Relaciones, basado en personas adultas, conscientes de la realidad en la que se desenvuelven, informadas de todo lo que acontece, responsables de sus actos y decisiones, este Nuevo Estilo de Relaciones, exige una madurez personal y colectiva a la que no estamos acostumbrados ni en la empresa ni en muchos otros ámbitos de nuestra vida. Y esto es algo que Koldo se encargó de dejar meridianamente claro en la primera Asamblea de nuestro proyecto.

Tras dicha Asamblea, en la que de manera unánime todas las personas de la organización habían apostado por el cambio cultural, por ese Nuevo Estilo de Relaciones que les proponíamos, tocaba ponerse en marcha y dar los primeros pasos, empezar a remover la tierra, a oxigenarla, a desbrozarla, en definitiva, a prepararla para la siembra.

Jabi Salcedo, El éxito fue la confianza. Una historia real ocurrida en el País Vasco en plena crisis del 2008