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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

miércoles, 25 de abril de 2012

«La información, el compromiso y la plena involucración de las personas» (Transparencia, confianza y generosidad)



En la cultura empresarial imperante está muy arraigado el no compartir información con las personas de la empresa, ninguna información, desde el número de personas que son hasta los planes que hay, los resultados que se van obteniendo, las relaciones con la Administración, con otras empresas, etc. Las personas son como ciegos que reciben a modo de bastón o de lazarillo las órdenes de trabajar, el famoso «ordeno y mando» que no admite réplica, ni pregunta, sugerencia, aportación, etc. y por desconocer, desconocen hasta el sentido de su trabajo; en no pocos casos, realizarán un buen porcentaje de trabajos para nada, literalmente, que no tendrán uso o utilidad.

Todos sabemos de esta realidad, por lo que el sentido de resumirla ahora es hacerla presente a fin de compararla con el modo de actuar K2K emocionando en las organizaciones que cambian su modo organizativo por el Nuevo Estilo de Relaciones. Como podemos leer en El éxito fue la confianza, es una manera de actuar diametralmente opuesta, de transparencia total e información constante, con un nivel de detalle que abarca hasta el trabajo de cada equipo:

«La dinámica de presentación y explicación constante y regular de esta información hace que las personas de la organización crezcan en conocimiento y en experiencias y se vinculen y comprometan con el proyecto de una manera muy intensa, pues ven con claridad y transparencia cómo su actuación repercute en el resultado final de su proyecto.»

Para que veamos bien en concreto los datos que se aportan a las personas, unos párrafos antes se nos explica lo siguiente:

«Durante semanas estuvimos trabajando con los diferentes equipos para lograr establecer los indicadores diarios, semanales y mensuales que nos permitieran a todos conocer la marcha de la actividad. No fue tarea fácil y se hizo necesario “desaprender” algunos conceptos que estaban fuertemente arraigados en la organización para dar paso a otros que nos iluminaran de mejor manera.

»De este modo, elaboramos una serie de gráficos en lo que denominamos los “eguneros” (informe diario), los “asteros” (informe semanal) y el informe mensual. En ellos se estableció que íbamos a identificar y seguir el volumen de producción, el servicio (el grado de cumplimiento con los plazos establecidos) y el volumen de material sobrante generado (relacionado con la calidad y la productividad).

»Diaria y semanalmente se establecían los objetivos en cada uno de estos ámbitos y se anotaban los resultados obtenidos, con la finalidad de que todas las personas fueran conocedoras en tiempo real de la marcha de su trabajo y así fueran capaces también de introducir mejoras y soluciones a los problemas que se les iban presentando.

»En el informe mensual, mucho más completo, se incluían conceptos como facturación, producción, existencias, cartera de pedidos, absentismo, accidentes, etc., etc., así como la cuenta de explotación completa de cada mes en la que podíamos seguir indicadores esenciales al máximo detalle, tanto económicos como financieros.»

Y como no nos va eso de quedarnos mirándonos el ombligo de lo muy transparentes que somos, hay que decir lo que viene a continuación, y es que no se trata de ser transparentes por serlo, porque queda bien, por hacer realidad ese bonito eslogan de la transparencia que es frecuente en los discursos empresariales. La transparencia tiene el sentido de servir al proyecto común. Por esto, se practican la transparencia total y la información constante, con un nivel de detalle que abarca hasta la repercusión del trabajo de cada equipo sobre el conjunto del proyecto. Es lo que nos dejan claro K2K emocionando:

«En todo caso, aun siendo el conocimiento de la situación un elemento básico de partida, no es suficiente para lograr la plena involucración de las personas.

»En realidad, la clave está en conseguir el compromiso de cada persona y cada equipo con su trabajo y con su responsabilidad. Y para lograr que alguien se comprometa con un objetivo no basta con que esté informado del mismo, sino que es necesario que haya participado en su definición y que lo haya aceptado y asumido no como si de una orden se tratase, sino como una decisión propia.»