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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

lunes, 9 de abril de 2012

«Todos podemos y debemos contribuir, con nuestras posibilidades, a dar oportunidades a las personas» (Ofrecer oportunidades, no control, cometer errores)



Egun on, amigos, comenzamos la semana con este componente del ner, el 4, que es «ofrecer oportunidades, no control, cometer errores». Es el elemento siguiente y además consecuente —coherente— respecto a «comunicación, libertad y responsabilidad».

Las personas somos responsables, capaces de asumir compromisos y de realizar aportaciones de valor a un proyecto, de más valor cuanto mayor es la confianza y la actitud positiva de las demás personas a nuestro alrededor.

Hemos subrayado todo esto en la página del viernes pasado y al compartirla en Twitter nos encaminábamos a nuestro tema hoy. Nuestra propuesta tuiteada era «confiar en las personas y estar en la realidad de que la mayoría somos responsables». De esta forma, podemos lograr, entre otras cosechas, la de una eficiencia incomparablemente mayor que la del «ordeno, mando y controlo» de la cultura jerárquica: «En lugar del corto vuelo de controlar a todos por la excepción de l=s irresponsables, la eficiencia de avanzar con la mayoría responsable».

Si sabemos que las personas son responsables, porque lo demuestran, y queremos contar con toda esa energía, ¿qué es lo que viene a continuación?, ¿cómo se hace? Buena pregunta y muy comprensible cuando no se tiene más referente que una cultura donde se controla y no se confía. Aquí está una respuesta que nos llega desde el Nuevo Estilo de Relaciones:

«Debemos ver la capacidad creadora y la energía positiva de los seres humanos. Todos podemos y debemos contribuir, con nuestras posibilidades, a dar oportunidades a las personas. Se trata de dejar de ver obstáculos y comenzar a sumar sobre la base de las muchas posibilidades existentes.

Nada de controles de presencia habituales, pues no es cuestión de presencia física llevada a los minutos, sino de responsabilidad y sobre todo de creatividad, no de rutina sino de ilusión por el conjunto, no del individualismo sino del trabajo en equipo con retos compartidos, no de cobro por estar sino por cumplir con un proyecto común lleno de compromisos y oportunidades.»

Para terminar, no estará de más subrayar que todo esto no es para los jefes, sino que es para todos, tal y como acabamos de leer: «Todos podemos y debemos contribuir, con nuestras posibilidades, a dar oportunidades a las personas».