Nuestro titular hoy está tomado de «Una nueva oportunidad histórica», artículo que hemos compartido no hace mucho porque está inspirado en la situación de hace unas dos décadas cuando también se vivía con el presente 50% de desempleo entre los jóvenes.
Hoy recurrimos a esta idea para destacar la relación directa que el ner nos invita a hacer entre innovar y aceptar retos, ya sean buscados o encontrados. Así lo impulsa K2K emocionando y por eso suele decir esto en las organizaciones a las que llegan:
«Somos expertos en emocionaros y crear el contexto adecuado para que aportéis todo vuestro potencial al servicio de los retos que definamos.»
Naturalmente, este plural «definamos» retos, se refiere a definirlos entre todas las personas de la organización, entre los miembros de los equipos, etc. Por esto, al potencial creador de las emociones podemos unir el del cerebro, cuando nuestro camino a la innovación es un estilo organizativo como el Nuevo Estilo de Relaciones:
«Las personas son personas y si las tratamos como recursos, no haremos nada. Si reducirnos una persona a ser operario, no queremos que piense, sino que opere; queremos solo su tarea y nos perdemos su cerebro. Pero si una persona se predispone emocionalmente al proyecto, su capacidad es ilimitada. Si solo ponemos unos brazos, hará todos los días lo mismo e, incluso, hará algo mal, porque el cerebro lo tiene en otro lado. Si ponemos ese cerebro en marcha, responderá con autonomía a los nuevos retos y cambios. Es la bola que nos interesa, que la gente esté aquí por eso, no por dinero o por otra cosa.»
Y ya que hemos comenzado nuestra página hablando de los jóvenes, podemos terminar también con otra idea relacionada con ellos, los retos y la «innovación permanente». Es otra respuesta que nos llega desde el Nuevo Estilo de Relaciones y a propósito de la pregunta sobre cómo contar con jóvenes ilusionados y motivados en un proyecto. Podría ser así:
«Dándoles libertad para buscarse su propio espacio, poniéndoles retos y dejándoles que tomen decisiones y se sientan orgullosos de lo que hacen. Aquí, en Irizar, cuando llega un nuevo profesional, nadie le asigna una mesa y una silla. Se tiene que buscar la vida por ahí y conseguirse un hueco en alguna parte. Si anda listo, conseguirá, incluso, que alguien en algún momento le traiga una mesa y una silla. Pero tiene que buscárselo e, incluso, descubrirlo por sí mismo.»

