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lunes, 2 de julio de 2012

La semilla del inconformismo (Continua sensación de siembra • Etengabe ereiten jarduteko sentsazioa)




Todo un reto nos propone el elemento 9 del Nuevo Estilo de Relaciones: continua sensación de siembra, etengabe ereiten jarduteko sentsazioa. La siembra es el camino a los frutos —incluidos los frutos que se malogran por un granizo, la falta de lluvia, etc.—, a los frutos, que son realidades y, como tales, lo contrario de los espejismos.

Las preguntas para sembrar son muy sencillas: ¿tenemos semillas?, ¿tenemos tierra donde puedan arraigar?, ¿queremos sembrar y dedicar cuidados a la siembra?

Todos conoceremos la picaresca —que se asocia a cierto sector comercial— de hacer pasar por plantas auténticas unas ramas floridas y frondosas colocadas en macetas para así venderlas; en poco tiempo, estas macetas aparecen marchitas y demuestran que no eran «plantas», sino simulacros que han servido para el «aquí y ahora». Espejismo, picaresca que no se identifican como tales por parte de quien los ve, sino como «la realidad», tanto en pequeñas cosas, como nuestra anécdota, o hasta en los supuestos que manejan la vida social y económica de países enteros. En frases tan corrientes como «así son las cosas» o «la vida es así», resumimos nuestra actitud de considerar que esta realidad es inmutable y nuestra presunta sensatez de no querer cambiar lo que damos por aceptado que no puede cambiarse.

En consecuencia, una de las semillas más poderosas que ahora podemos sembrar en nuestros sentimientos es el inconformismo: sentimiento, actitud, proceso mental... que puede servirnos para despertar y construir el futuro.

En sus charlas más recientes, escuchamos a Koldo Saratxaga hablar del «hambre» que existe en las personas de los países emergentes. Esta hambre es uno de los contrarios del conformismo imperante en estas latitudes, un conformismo que nos lleva a bajar los brazos pensando que hemos llegado tan alto y lejos que los avances de los demás nunca se igualarán a los realizados por nosotros ni nos afectarán, influirán u obligarán a cambiar. Es un conformismo que tratamos de disfrazar con apariencias positivas, como la «i» que situamos sobre nuestras caducas realidades, pero «la innovación no se hace poniendo una “i” en el pasado».

El momento social, económico, histórico que estamos viviendo en los países europeos tiene una faceta enormemente positiva y es que está facilitando que cada vez más personas se sientan capaces de hacer cambios en su vida y su entorno, personas anónimas, que no salimos en la foto de las personas importantes. Nos despedimos hoy con algunos comentarios entre Koldo Saratxaga y Javier Vizcaíno sobre esta realidad de la época que estamos viviendo:

«J.V.-¿No ha pensado nunca trasladar esta filosofía a la política?

»K.S.- A mí no me quieren en política. Soy demasiado inquieto e inconformista para que me quieran en política. No se puede pasar de la política, pero los políticos se tienen que dar cuenta de que tiene que haber un movimiento ciudadano, de gente sencilla, que vaya pensando para cambiar. Pero yo siempre digo que este es un tema a dos décadas. Pero tiene que ir por ahí. No se puede seguir engañando a la gente, cuando ahora resulta que el 45% es universitario. Los jóvenes de hoy tienen que pensar en estas cosas, porque están preparados para ello.

»J.V.- Otra cosa es que estén dispuestos a hacerlo. ¿Los ve lo suficientemente inquietos para ello?

»K.S.- No lo son porque les han cortado las alas, pero digamos que la situación les va a forzar y esa media de inquietos, inconformistas e iconoclastas van a entender que este camino es el que nos toca. Yo creo en la juventud, he creído siempre. Y por otro lado, les critico de una manera directa, les digo que se han pasado la última década sin hacer absolutamente nada, sin aportar nada a la sociedad. Se quedan encogidos. Bueno, les digo: “Os tocan las siguientes dos décadas, pero no podéis seguir así”. Es que no van a poder así, aunque quieran.»