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«Lo más fácil, y aprovechando las leyes que lo permiten, lo menos comprometido, es expulsar a compañeros de viaje o comenzar con contratos basura y otras lindeces que solo sirven para agravar los problemas, ya que desmotivan más, si cabe, a las personas que quedan, y los clientes se ven resentidos. Este es un modelo orientado al beneficio a corto y pensando en el accionista. Es pasado.»

