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sábado, 10 de julio de 2010

«Todo lo que estamos haciendo con NER es cambiar las organizaciones sobre la base de dos puntos fundamentales»



¿Qué tal estás, bienvenido y bienvenida visitante a esta web? En los días de descanso parece que a las personas se les pasan «todos los males», en concreto, a las personas que viven el trabajo como la maldición de «ganarás el pan con el sudor de la frente». Y no estamos diciendo que no se sude trabajando, sino que sudar, trabajar y esforzarse al máximo también es simultáneo con disfrutar, ser feliz, etc. Esto ocurre cuando el trabajo es una actividad de personas, no de mano de obra o de seres alienados en nombre la llamada competitividad que, como explica Koldo en esta reciente tertulia con Cyber Euskadi —este vídeo lo ha grabado Mikel Agirregabiria y está en su blog—, produce a menudo el efecto de hacer rendir menos a las personas.

Pero dejemos a un lado la llamada empresa, con sus esquemas tóxicos, y mejor disfrutemos de la innovación y la revolución que por fortuna tenemos a nuestro alcance y que es Koldo Saratxaga, gbe-ner y NER.

Y en la reciente tertulia con Cyber Euskadi, tras indicar que el conocimiento teórico es la no evolución, pues consiste en que el alumno aprenda lo que sabe el profesor, explica Koldo esto que seguramente te interesará si te has preguntado qué es lo que hace gbe-ner y qué es NER:

«Todo lo que estamos haciendo con NER es cambiar las organizaciones sobre la base de dos puntos fundamentales: uno es las no jerarquías y otro cambiar las relaciones para que cada persona ponga en acción lo que tiene.

Porque una cosa que tenemos muy claro es la campana de Gauss: que todas las personas somos diferentes, con lo cual es muy fácil entonces comprender a las personas, no entenderlas —que es otro mundo, en entender entramos en lo espiritual y en comprender entramos más en lo intelectual—, comprender a las personas y poder convivir y compartir con ellas y no tener los problemas que tienen los ejecutivos: que unos dan y otros no dan, ¿que haces con los buenos y con los malos?, ¿cómo pagamos al que más vale y al que menos vale?... Todos esos problemas que tiene el mundo ejecutivo y el mundo de las universidades y que no saben cómo resolver es porque clasifican a las personas según una cultura del pasado, porque no respetan que cada persona somos diferente, porque desde que tenemos 3 y 4 años nos metemos en los mismos sitios desde el 1 de enero al 31 de diciembre, la educación es la misma, las aulas son las mismas, los niños son iguales, y les empezamos a dar conocimiento y memoria.»

Entre los participantes en la tertulia, hubo quien se mostró partidario de las notas para saber cómo iba su hijo, no tanto para compararlo con los demás.

La respuesta de Koldo en este caso también nos hizo pensar, ya que sugirió que para saber cómo va un hijo, lo adecuado es pasar tiempo con él y conocerle personalmente, no a través de las notas. Indicaba que son los profesores las personas que pasan más tiempo con los niños.

Lo cierto es que Koldo Saratxaga, en estos cinco minutos de vídeo, entre el 9 y el 15, nos ha hecho pensar en dos aspectos importantes: en la gran dosis de comodidad que implica la estandarización de los niños en su educación escolar y en la respuesta desde una relación real que debiera darse a la necesidad de relación entre padre e hijos.

Desde la perspectiva práctica que tenemos en esta página, se ve que en el sistema educativo existe alguna conciencia de que hay que poner límite a la estandarización: por ejemplo, cuando se habla de un número máximo de niños por aula o por profesor, o cuando se reconoce que un profesor no puede prestar atención a los niños que se salen de un baremo y presentan necesidades educativas especiales, por lo que entonces se limita la presencia numérica de estos niños en el aula, se solicita profesorado de apoyo extra, etc. Esto nos habla, por un lado, de que la estandarización se percibe como un riesgo que se puede soportar sólo hasta un cierto nivel, y por otro lado, de que se necesitarían más medios para dar una educación mejor y adaptada a las necesidades individuales, si bien éstas se reconocen en casos extremos. Vemos que sí hay lugar para la revolución que propone Koldo Saratxaga en la educación.

La dedicación de los padres a los hijos está limitada por la falta de tiempo, subraya Koldo en esta ocasión. Por esto, la relación con la escuela se limita a ver las notas de los hijos, no hay tiempo para dedicar a hablar con los profesores, para asistir a las reuniones de padres, etc.

Aquí quedan los retos de Koldo que compartimos hoy. Ya que cada persona somos un mundo y además único, como insiste Koldo Saratxaga en esta tertulia, cada uno tendremos que encontrar nuestro camino. Si tienes un rato este fin de semana, te gustará escuchar esta tertulia de Koldo, por las muchas sugerencias que podrán impulsar el proyecto de vida y las relaciones con las personas.