Que la existencia de una organización empresarial es una existencia de naturaleza económica no requiere mucha demostración ni muy elevada: la experiencia cotidiana nos muestra que cuando a una empresa las cosas le marchan económicamente, esa empresa sigue adelante en su trayectoria, al contrario de cuando le van mal.
Y sin embargo, los indicadores económicos son, pudiéramos decir, la punta del iceberg, ya que se trata de datos sobre el papel con los que se pretende reflejar la realidad de la empresa, su marcha y sus resultados. Es decir, que lo importante de los datos está fuera del papel y se encuentra en la actividad de la empresa. Es la cuenta de resultados lo que reúne la mayor parte de los conceptos económicos vitales en la existencia de una organización empresarial.
En la cultura empresarial jerárquica imperante, la de la pirámide de poder, el conocimiento de los conceptos económicos está reservado a unas pocas personas. Estas personas son quienes se sitúan en lo más alto de la pirámide, la propiedad y la alta dirección, y utilizan dicho conocimiento para tomar las decisiones que todas las demás personas acatan y realizan.
La cultura empresarial NER, Nuevo Estilo de Relaciones, llama la atención sobre el nulo conocimiento de conceptos económicos entre los responsables de llenarlos de contenido, entre los autores y protagonistas de la actividad de una empresa, que son todas las personas sin excepción dentro de la misma. Con todas las personas de la organización empresarial propone el NER compartir los conceptos económicos.
De la siguiente forma, clara y directa, nos explica Oscar García en su libro Cuando la propiedad no quiere ceder el poder el porqué de confiar este conocimiento en todas las personas. La explicación surge al narrar una de las reuniones que tienen lugar en el día a día de una organización con este Nuevo Estilo de Relaciones:
Con esta idea, dimos comienzo a la reunión del equipo de costes con la explicación a todos los asistentes de los conceptos principales de la cuenta de resultados, así como el método utilizado para confeccionar las ofertas.
El objetivo era mostrar la relación existente entre las funciones que desarrollábamos y los resultados obtenidos, ya que es muy difícil lograr la implicación en el trabajo cuando se desconoce la trascendencia del mismo.
Como muchas veces nos ocurre en esta página dedicada a compartir el NER, sentimos que con estas palabras de un miembro del equipo K2K emocionando está dicho todo y que podemos «levantar la sesión» y marcharnos directamente a seguir con la vida práctica. Es de mero sentido común el planteamiento compartido por Oscar, por más que a él se opongan los recelos, las desconfianzas, el afán de control de poder mediante el control de la información, etc. propios de la cultura jerárquica imperante.
Por si alguno de nuestros y nuestras visitantes hoy quiere que repitamos la explicación de por qué compartir los conceptos económicos con todas la personas, vamos a hacerlo, y a concluir estas líneas, con un ejemplo gráfico que utiliza Jabi Salcedo; lo tomamos de su libro escrito con Koldo Saratxaga El éxito fue la confianza. Podréis comprobar que Oscar y Jabi coinciden hasta en palabras al explicar el motivo de los conceptos económicos compartidos. Y veréis también que es un motivo arraigado en lo más vital de la existencia de la organización. Es porque hablan de una cultura organizativa, no de una herramienta, ni de una receta, ni de un vocabulario sin correspondencia en la realidad. Es una cultura organizativa común, que promueven K2K emocionando y que se llama Nuevo Estilo de Relaciones, NER:
Imaginaos un partido de baloncesto en el que los equipos juegan todo el tiempo sin marcador, y en el que sólo al final del tiempo establecido, pasados varios días, o meses o todo el año, y tras complicados e ininteligibles cálculos realizados por un experto, en ocasiones externo y desconocido, se determinara que el resultado del partido fue tal o cual.
Jugar en estas condiciones sería complicado y sin duda se resentiría enormemente la efectividad y la motivación de los jugadores, pues no sería posible encontrar la relación directa entre el juego realizado y el resultado obtenido. Jugar se convertiría así en un pasatiempo sin ningún objetivo ni ilusión.
Algo parecido sucede en las empresas tradicionales: la información sobre el resultado del partido (la cuenta de resultados del año) no se conoce hasta pasados varios meses tras el fin de año, y su complejidad es tal que los jugadores (todas las personas de la organización) no ven relación alguna entre el resultado y el partido jugado (el trabajo realizado durante el año). Es más, en la mayoría de las ocasiones, la información de resultados es inexistente para la mayoría de las personas y, si existe, suele presentarse sesgada y manipulada.
Claro, luego vienen las quejas de los empresarios por la falta de implicación en el partido por parte de sus jugadores.
Por eso, un elemento esencial del Nuevo Estilo de Relaciones es conseguir que todas las personas de la organización comprendan y hagan suya una cuenta de Resultados del Proyecto (RP) y que además ésta tenga correlación directa con el trabajo realizado por cada persona o, más bien, por cada equipo.

