Bienvenido, bienvenida… ¡Y qué deprisa pasa el tiempo! Empezamos una semana con la ilusión de estrenar oportunidades y de aprovecharlas para avanzar, y rápido hay que despedirla, deseamos muy buen fin de semana y ahora otra vez nos encontramos en la línea de salida.
Esto nos ha ayudado a pensar hoy en el tema del NER que traemos, que es la continua sensación de siembra. ¿Y cómo es esta sensación? Cada persona tenemos la nuestra, evidentemente. Para nosotros que hacemos esta página, la siembra nos hace sentir algunas veces riesgo y vértigo —o incertidumbre, cuando la sensación es de menor intensidad—.
Es porque sembrar nos lleva a «gastar» el preciado tiempo en cuidar algo muy pequeño, de aspecto insignificante, que es la semilla. Y gastar no solo el tiempo, sino además otros recursos igual de valiosos. Sin embargo, esa semilla pequeña y que no parece apenas importante acabará por ser la realidad del futuro, una cosecha, un fruto.
A mi nieta Udane, de tres años, le he empezado a enseñar a plantar cebollas pequeñitas y a recogerlas mucho más grandes, unos cuantos meses después. Ya sé que no sirve con que lo haga una vez. Deberá hacerlo muchas veces hasta que lo interiorice y sienta su porqué.
Cuando me junto con jóvenes, hablando de estos temas, les pregunto: ¿quién de vosotros tiene huerta? ¿Quién sabe trabajar la tierra? Hoy no más de un dos por ciento levanta la mano. «Vosotros jugáis con ventaja ―les digo― porque sabéis que no se puede sembrar hoy y cosechar mañana».
Y si empezábamos la página de hoy recordando la sensación que a veces tenemos de lo rápido que pasa el tiempo, es porque nos ocurre cuando, por ejemplo, vemos cosas como el poco avance de nuestros esfuerzos comparado con el del tiempo, o que no alcanzamos metas... Esto puede servirnos para pensar en nuestra capacidad de siembra, ya que sembrar es anticipar el futuro.
Ahora que acaba de terminar el congreso organizado por Osakidetza de atención al paciente crónico, hemos podido disfrutar de los tuiteos (con el hashtag #kronet) de la charla de Koldo —con la que se ha puesto el broche final a esta cita, como anunciábamos en las «Próximas charlas», en la columna a la izquierda de esta página—. Y uno de estos tuiteos, de Ana Santos, nos decía: Saratxaga va un paso por delante porque tiene huerto, que lo sepáis. ¡Cuántas veces se ha valorado la aportación de Koldo Saratxaga mediante su trayectoria diciendo que Koldo es un visionario, que sabe ver el futuro, que consigue anticiparse!
Más de uno y de una habremos sentido, junto a la lógica sana envidia o envidieja, la curiosidad de saber cómo se consigue anticiparnos al futuro. Pues aquí lo tenemos, compartido por Koldo: sembrando continuamente, sabiendo que las semillas son el futuro. Lo que también supone contar con que actuarán sobre la siembra factores ajenos a nuestra voluntad, igual que en el campo actúan la lluvia, el sol, las tormentas, etc.
Lo que hacen el viento, el rayo, el humo no tiene prisa, afirma el escultor Juan Gorriti en una reciente entrevista. Tampoco nosotros podemos dominar el paso del tiempo, pero sí contar con que existe e influye en nuestros proyectos.
Te deseamos muy buena semana, muy buena selección de semillas y que te resulte grato cuidar de tu siembra. ¡Hasta el miércoles!

