¿Cómo empezar a cambiar la organización? ¿Cómo romper una trayectoria que, en el mejor de los casos, satisface a una reducida minoría —una parte de la propiedad, de la gerencia, etc., en general, a quienes gozan de las mejores posiciones— y que quizá no muestra visos de poder mantenerse como ruta al futuro?
Si miramos a nuestro alrededor en busca de respuestas, lo primero que vemos son personas; estamos rodeados de ellas: son quienes hablan con los clientes, desarrollan la producción, actúan ante las Administraciones, se ocupan de atender a una entidad o institución que nos visitan y ofrecen un proyecto, etc.
El Nuevo Estilo de Relaciones guía a las empresas a ser proyectos basados en las personas, es su premisa 1. La actividad continúa siendo la misma, la relación con los clientes sigue existiendo, las aspiraciones económico-financieras también, las inquietudes por las buenas relaciones con el entorno —hoy etiquetadas corrientemente como RSC, Responsabilidad Social Corporativa— continúan, etc. ¿Qué cambia con el NER? Cambia que nos decidimos a ver a las personas como protagonistas de todo lo que ocurre en una organización empresarial, protagonistas con voz y voto, con libertad, con capacidades. El espacio de libertad que esto requiere forma parte del cambio y es un espacio que se consolida en primera lugar en toda la organización como actividad, en todas sus facetas, que pasan a ser desarrolladas por equipos, en sustitución de departamentos y de jefes que ordenan y mandan a recursos humanos.
¿Qué supone trabajar en equipo? Buena pregunta y además necesaria porque «no estamos educados para trabajar en equipo», afirma Koldo, y esto es algo que no necesita demostración, sino aceptación, más que nada para no pensar que con decir que vamos a trabajar en equipo ya está hecho y conseguido.
Como debemos aprender a trabajar en equipo y nos espera un día tras otro para practicarlo, hemos elegido como programa o temario esta experiencia de Royde, que aparece en el libro Experiencias ner 2011:
«Mientras trabajaban en equipo, comprobaron que todas las cosas que deben hacerse por el bien de una organización tienen la misma importancia.»
Esto se refiere al momento en que las personas de Royde decidieron cooperar como voluntarios en la reforma del espacio de trabajo. Es un gran programa para lograr aprender a trabajar en equipo: aporta una visión global de la actividad, aprendemos que es tan importante un motor entero como cada uno de sus tornillos o tuercas, quita la miopía de mirar solo al yo y lleva a entender la aportación individual en función del conjunto, al mismo tiempo que a integrar el conjunto, lo de todos, en las aspiraciones individuales. En fin, que todos vemos lo que esta experiencia de Royde significa y la suerte es que el Nuevo Estilo de Relaciones nos permite hacerlo realidad.

