Gaur egun / Actualidad de K2K emocionando

Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

miércoles, 6 de junio de 2012

Un proyecto común = Un éxito compartido · Proiektu erkidea = Arrakasta partekatua



Que un proyecto común es un éxito resulta evidente si pensamos que esto significa que todas las personas implicadas trabajan por llegar a la misma meta, en lugar de ponerse «palitos en las ruedas».

Sin embargo, que el «apellido» de este éxito sea «compartido» no es evidente, según las convenciones a nuestro alrededor. Esto puede hacernos pensar en que no es corriente tener un proyecto común, sino una diversidad de proyectos e intenciones que, en lugar de ir unidos, van separados o enfrentados. Mejor lo explica Koldo en su libro Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente:

«En las organizaciones piramidales, departamentales, por mucho que se hable de objetivos comunes, la propia realidad indica que sucede todo lo contrario: a los intereses sociales, que ya he comentado, se añaden los intereses departamentales y personales. Todos sabemos lo habitual que es pasarse la patata caliente entre departamentos. En esos contextos organizativos, los éxitos se miden primero a título personal, luego con carácter departamental y sólo muy al final con carácter global. Veremos más adelante lo poco que se comparte en las empresas con la totalidad de las personas. Todo esto no es de extrañar si, cuando analizamos la realidad, reparamos en que son muy pocas las personas de las organizaciones que conocen la verdad del pasado y del presente, así como de las intenciones de futuro.»

¿Nos vamos a conformar con lamentar este paisaje que tiene detrás una enorme falta de eficiencia, por las energías que se desperdician? Es innegable que resulta difícil pensar en una solución para movilizar a personas acostumbradas a este tipo de relaciones. Aun así, desde el Nuevo Estilo de Relaciones se nos ofrece un horizonte que en la experiencia de las organizaciones NER está abriendo brecha y rompiendo la inercia imperante:

«La manera de salir de esta situación es crear equipos. Ante problemas detectados (cuantos más, mejor), ante riesgos nuevos, ante mercados que abordar... la solución es implicar a las personas y que se junten, que definan sus objetivos, sus retos, que liberen su tiempo de tareas anodinas que no añaden valor ni nuevos conocimientos y que sueñen y creen su propia realidad y su propia verdad.

Necesitamos crear entornos en los que se comparta y respete la verdad. No tendremos un buen ambiente laboral si no consideramos y respetamos a sus participantes. Una buena relación yo-tú se consigue diciendo la verdad sobre lo que se está haciendo. Y esto debe hacerse tanto con los compañeros como con los clientes y los proveedores.»

La sinceridad y el compromiso se han utilizado en tiempos no muy lejanos como sustitutivos de contratos en papel, lo que no significaba situaciones inamovibles, pues las mismas premisas servían para tomar decisiones según la evolución de las situaciones objeto de contrato. Y dado que compartir un proyecto no es cosa de contratos, pues la libertad de las personas no se puede contratar, habrá que pensar en desempolvar valores como la transparencia y la confianza para construir otra realidad diferente de la presente, que tantas quejas suscita, por lo general, salvo a la ínfima minoría aposentada en los lugares más elevados de la pirámide.

Nos quedaría por último preguntarnos si de verdad queremos un éxito, si apreciamos el trabajo que tenemos, los conocimientos continuos que nos brinda, las relaciones, los medios económicos, y si pensamos en dar continuidad a nuestro entorno laboral con nuevos logros que lo impulsen. Si decidimos que así es, está en nuestra mano conseguirlo. Solo tenemos que comunicar, ser transparentes, compartir, dejar que la organización se renueve con más capacidad de relación. Esto sigue teniendo que ver con los equipos, la clave del proyecto común y del éxito compartido, escribe Koldo desde su experiencia:

«Los equipos nos permiten cambiar la organización. Con ellos, liberamos a personas de las tareas aburridas que, en un 60%, no añaden valor y vamos implicando a más y más personas en retos a medio o largo plazo, con lo que separamos a la organización de lo urgente y la posicionamos en los temas más importantes y con visión de futuro. Los equipos nos permiten que las personas se ilusionen y disfruten con sus nuevos retos, que surjan nuevas personas con capacidad de liderar y tomar decisiones, que nuestra organización crezca en conocimiento al crear redes de comunicación e información que facilitan construir un proyecto común y compartido.»