Si oímos o leemos la palabra «siembra» conectada con el entorno empresarial, entre lo primero que nos viene a la mente está la frase tópica «siembra la desconfianza», que se repite casi a diario en noticias de primas, riesgos, mercados, bonos, Bolsa, etc.
En las antípodas de este dramatismo encontramos la idea de siembra del nuevo estilo de relaciones (NER), continuamente dedicado a sembrar y cultivar la confianza en las relaciones entre las personas. En el funcionamiento empresarial, el NER aporta como continua sensación de siembra el asumir el horizonte del largo plazo, en lugar de la cosecha a corto.
Con la realidad de la siembra es fácil comprender que toda cosecha es resultado de una siembra, o dicho de otra forma, no habrá nada que cosechar si no se ha sembrado antes, que no se puede sembrar y cosechar al mismo tiempo, ni tampoco cosechar mañana lo que se ha sembrado hoy, ni cosechar frutos diferentes de los que pueden dar las semillas empleadas.
Emprender nuevas siembras implica contar con la capacidad de superar tormentas y turbulencias. El arraigo de la cultura del aquí y ahora hace que uno de los mayores retos para interiorizar y priorizar el largo plazo se presente en el momento en que no hay cosecha o no es la que se esperaba. Es muy conocido que entre las opciones más habituales se encuentra el despido de la llamada «mano de obra» o «empleados», en definitiva, de personas entre la mayoría dedicada a realizar lo que unos pocos piensan y deciden por ellos. También sabes que, por el contrario, en ner group no se ha despedido a nadie. Esto es un logro al que no nos gustaría acostumbrarnos, sino al contrario, valorarlo y sacar consecuencias. El motivo que ha conducido a pelear por este éxito de no despedir a nadie en los proyectos basados en las personas no es que dejar a alguien en el paro sea triste, que los gastos están muy ajustados y nos defendemos, que es la persona la que se despide y no la empresa… todas estas razones son del mundo real, aunque no incluimos los enlaces a las noticias donde los hemos leído; puedes hacer tu propia búsqueda en Internet. Y es que el motivo es otro éxito más de esta nueva cultura que es el nuevo estilo de relaciones: se llama proyecto común y personas. Mira cómo lo explica Koldo Saratxaga:
«Lo que se está haciendo es volver a lo de siempre, que para hacer empresas más competitivas se reduzca el coste. Y menos coste supone menos obreros, menos mano de obra. ¿Por qué para reducir los costes hablamos solamente de reducir personas? Nosotros, aquí en Ekin, no hemos echado a una persona en cuatro años. El secreto está en saber que tenemos un proyecto común. Y, anteriormente, en Irizar, exactamente igual. Pasamos por un montón de crisis en varios de los países donde estábamos instalados y no echamos a nadie. Aquello nos costó más de mil quinientos millones de pesetas, pero mirado una década después, el beneficio es de docenas de miles de millones. Si quieres mejorar un 10, un 15 o un 20 por ciento, ¡coño, no eches al 20 por ciento de los obreros! Intenta con ellos mejorar ese 20 por ciento, para que seas más competitivo para que puedas no solo mantenerte sino crecer.
»Estamos en una nueva era, eso es clarísimo, y eso requiere nuevas soluciones. El futuro no pasa por más de lo mismo, porque más de lo mismo es suicida. Pasa por sentir que los proyectos son proyectos de vida y hay un concepto que puede suponer el cambio a la nueva era, que es el concepto de sociedad. El individualismo, el trabajo por salario, mi vida de un lado para otro, lo de necesitar a los demás en tanto en cuanto me dan, pero no en tanto doy... todo eso hay que dejarlo atrás. Debemos ir hacia la sociedad.»



