«Todavía queda camino por recorrer, el ner es un estilo relativamente nuevo por el que todavía tenemos que aprender a caminar firmes, y una de las cosas que en Royde más está costando conseguir es la autorregulación del trabajo y de las responsabilidades.
»― Ahora el horario es flexible, cada persona puede adaptarlo a sus necesidades, siempre contando con sus compañeros, sin embargo, casi nadie lo ha cambiado, y entre los que lo han hecho, ha sido solo mínimamente ―dice Eduardo.
»― Las personas no terminan de convencerse de que ahora dependen de sí mismas mucho más que de los demás, siguen viniendo en muchos casos a mí en busca de respuestas, permisos, confianza... cuando en realidad ahora esas cosas dependen de uno mismo, de la confianza personal que depositemos en nuestro propio trabajo, de las necesidades y las posibilidades que nos encontremos y nos brindemos, pero aprender a trabajar así es una de las cosas que más nos está costando. Hay que tener en cuenta que venimos de trabajar, durante muchos años, bajo la supervisión de otra persona que generalmente tomaba las decisiones por nosotros y organizaba nuestro trabajo ―opina Aitor.
»Ahora las personas son responsables de su trabajo, de organizarlo, programarlo y sacarlo adelante. Todas, incluso las de producción, son autónomas y ellas solas gestionan sus responsabilidades sin necesidad de encargados o superiores.
»Olalla trabaja en montaje y nos ha contado cómo desarrollan su trabajo ahora, sin depender de nadie, sin que nadie les organice la agenda, ni programe sus actividades a lo largo del día. Ahora son ellos quienes se autorregulan, se controlan a sí mismos, establecen sus plazos. Curiosamente, eso les hace sentir más presión sobre su trabajo, pero es una presión que se ejercen a sí mismos.
»― Si antes nos decían que un trabajo tenía que estar terminado para mañana lo intentábamos por todos los medios, pero si por alguna razón no lo estaba no nos preocupaba tanto como ahora. Gracias al ner, ahora sabemos cuáles serán las consecuencias del retraso y eso nos hace trabajar pensando en ello. Esto tiene muchas cosas positivas, pero, como en todo, también hay alguna negativa, que quizá con el tiempo podamos pulir ―afirma Olalla.
»Mikel también opina en la misma dirección...
»― La responsabilidad ha aumentado, y es cierto que se vive más cómodo cuando te dicen lo que tienes que hacer y no tienes que pensar, pero tener el conocimiento que tenemos ahora sobre la organización también nos permite vivir más de cerca el día a día, implicarnos más en el proyecto ―dice Mikel―, yo me quedo con este sistema, a pesar de que todavía tenemos algunas cosas por mejorar.
»“Nos queda bastante por hacer”, esa es la frase que han pronunciado todas las personas de Royde con las que hemos hablado, pero todos la han pronunciado con una sonrisa, y sobre todo, mostrando confianza en el cambio.»

