«El ner no es un sistema de gestión que esté especialmente diseñado pensando en las mujeres, ni que valore a las mujeres frente a los hombres, pero tampoco al contrario, sino que se trata de un sistema que valora a las personas de forma individual, piensa en sus sentimientos, en sus emociones, en sus necesidades... y a partir de ahí, da a cada uno su lugar en la organización, sin valorar hechos externos como el de ser hombre o mujer. El ner piensa en las capacidades de cada persona, en las circunstancias que la rodean, pero eliminando desde la base las etiquetas, los estereotipos, los prejuicios e incluso las costumbres que arrastramos desde hace muchos años y que en ocasiones se convierten en una absurda razón de peso que nos lleva a tomar decisiones no excesivamente reflexionadas.
»―Hasta ahora me sentía profesionalmente vacía, tenía la sensación de trabajar mucho, pero no veía la recompensa por ninguna parte. Desde que [en Royde] vivimos en el nuevo estilo, me siento más valorada, me siento mejor conmigo, me he sorprendido de la cantidad de cosas que soy capaz de hacer y me da mucha pena no haber podido aportarlas durante todos estos años de atrás ―prosigue Idoia―. He podido conocer a personas con quienes he mantenido contacto telefónico durante años y ser la cabeza visible de Royde en algunos momentos, y me he sentido muy bien haciéndolo.
»Idoia ha ganado muchísimo con este cambio y, obviamente, no ha sido la única. Rafa también ha descubierto que tiene muchas más capacidades de las que conocía y, para su sorpresa, se ha dado cuenta de que sabía el suficiente inglés como para mantener conversaciones telefónicas y enviar correos electrónicos sin ninguna dificultad. [...]
»Resulta curioso comprobar como de un proceso similar se perciben sensaciones muy diferentes, cada persona lo ve de una forma distinta, y les da importancia a unas cosas frente a otras. Mientras una ve las bondades de este estilo en un aspecto, otra las ve en otro completamente distinto, y eso hace que poco a poco, y con la implantación del ner en tantos y tan diferentes lugares, entre todos vayamos haciendo cada vez más larga la lista de razones por las que apostar por el ner.»

