«Rafa trabajaba [en Royde] como responsable de control de calidad, y con la implantación del ner pasó a ser líder del Equipo de Satisfacción del Cliente (ESC), un puesto completamente diferente al que había ocupado hasta el momento. No estaba muy seguro de si podría desempeñar ese trabajo, y por eso decidió establecer un plazo.
»―Establecí personalmente un plazo de tiempo que consideraba el suficiente para ponerme al día de mis nuevas ocupaciones, pensando que si alcanzado ese periodo de tiempo no me sentía cómodo en mi nueva ocupación, debería considerar que el cambio no había sido positivo. El plazo se cumplió y sentí que no había avanzado todo lo que me hubiera gustado, por lo que hablé con el Coordinador para preguntarle su opinión. Sentí un gran respaldo de su parte, me dio confianza y me invitó a tener paciencia ―dice Rafa. [...]
»El ner trae consigo oportunidades para todas las personas que tienen la suerte de vivirlo [...], esa es quizá otra de las razones que añadir a la lista de motivos por los que el ner va poco a poco ganando terreno a otros sistemas ya caducos. Rafa, al igual que sus compañeros [en Royde], llevaba muchos años, en su caso, más de 25, viviendo su día a día de forma preestablecida y acostumbrada, y eso había hecho que se olvidara de todas las cosas que era capaz de hacer; por eso sintió miedo cuando llegó el momento del cambio y estableció ese medio plazo como colchón a su salto de silla. Al llegar a su nuevo puesto, vivió un tiempo de incertidumbre, de aprendizaje, de desconcierto natural... pero también vio como iba desarrollando capacidades para solventar todos los problemas que se iba encontrando a su paso, fue consciente de capacidades que en su mayoría tenía dormidas porque nadie las había dado la oportunidad de despertar, y encontrarse con ellas también le ayudó a fortalecer su yo.»

