«Tenemos que convencermos de que el aprendizaje se hace a lo largo de toda la vida, y no durante unos años de estudiante.» Hoy abrimos nuestra página con esta declaración de Koldo Saratxaga a Cuadernos de Pedagogía, una revista especializada para profesionales de la educación y la formación que publica esta amplia entrevista, 6 páginas, en su último número. Se titula «No hay que caer en la idea de formar a los jóvenes para el trabajo, sino para ser personas».
Conseguir la mejor formación para desempeñar nuestro trabajo es una de las obligaciones que todas las personas asumimos entre las primeras relativas a nuestra actividad laboral. Las organizaciones empresariales suelen preocuparse también por la formación de sus personas. En el caso de las actividades más sencillas, quizá se limiten a la formación obligatoria en salud y seguridad laboral. Pero, como afirma Koldo desde estas páginas de Cuadernos de Pedagogía, las personas tenemos una vida más allá de las 8 horas de la jornada laboral y la ilusión por aprender no se termina en el trabajo, sino que puede abarcar nuestra vida. Eso sí, quizá haya que hacer un pequeño esfuerzo por salir de la rutina y del adormecimeinto de la creatividad.
Adquirir destrezas y conocimientos o desarrollar nuestras aptitudes en cualquier campo beneficia a lo que somos y hacemos. Nos facilita mayor libertad, mayor autonomía, nos libra de ser engañados fácilmente. Abre nuestra mente, nos permite conocer distintas maneras de opinar y de obrar, y por tanto nos sirve para relativizar, para valorar en más justa medida la realidad.
Un medio de aprendizaje continuo al alcance de todas las personas consiste en escuchar. Indica Koldo en esta entrevista que esto tampoco se enseña en las instituciones académicas, por lo general, donde hasta el mobiliario y su disposición están pensados para la incomunicación y el aislamiento: los alumnos en un aula sólo ven las espaldas de sus compañeros. Desde la etapa escolar hasta los posgrados, lo que más vemos de los compañeros es su espalda. Por ello, comprendemos a Koldo cuando dice que al terminar su educación, los alumnos «tienen dificultades para escuchar al otro».
Teníamos cerca de nosotros un vecino mayor, que era una de las «fuerzas vivas» del vecindario, y hace un tiempo estuvimos haciendo un curso durante bastantes meses todas las tardes, de modo que íbamos y veníamos con la carpeta a clase todos los días. Este vecino nos miraba con compasión rayana en lo despectivo, hasta que un día se atrevió a decirnos: «¡Tan mayores y estudiando!». Puede ser un reflejo de una forma de pensar no tan aislada, pues fácilmente encontraremos personas dispuestas a dar lecciones y no tanto a aprenderlas. El hecho de no saber escuchar, que subraya Koldo, supone un riesgo de aislamiento mental y emocional en el que podemos caer si no nos preocupamos de evitarlo. Afirmaba Albert Einstein que «la mente es como un paracaídas: sólo sirve si se abre».
La ilusión por aprender y descubrir cosas nuevas que nos ayuden a mejorar es un valor que podemos y debemos mantener. Será el único medio del que dispongamos para acceder al conocimiento cuando tengamos que trabajar en terrenos poco conocidos.
El conocimiento derivado del aprendizaje nos ayudará también a distinguir entre palabras sin validez y palabras que responden a realidades. Por ejemplo, un caso lo describe Koldo en el párrafo que citamos a continuación: aquellos gestores y ejecutivos que hablan de emociones, pero la realidad tras sus palabras se resume en procesos y procedimientos:
«El sistema jerárquico piramidal vigente procede de 1913 y tiene su origen en la organización militar, y seguimos igual. La mayoría de los ejecutivos quieren herramientas, incluso cuando quieren hablar o tratar de las emociones de las personas quieren procesos y procedimientos.
Por eso, desde hace décadas soy antiprocesos y antiprocedimientos, porque estas herramientas matan siempre la creatividad de las personas. Debemos dejar espacios de libertad que motiven la creatividad innata de las personas.»
Hoy, como ves, nuestra página ha discurrido por los derroteros de una conversación sencilla. La meta es facilitar una reflexión personal por tu parte, bienvenido y bienvenida visitante. Muchos autores han escrito sobre el conocimiento. Existen muchas obras humanas que rinden homenaje al saber. Sin embargo, el libro de tu vida sólo te tiene a ti como autor, como autora. Tú lo escribes y para ello eliges lo que te parece más adecuado y lo subordinas a tu proyecto. De esto se trata con nuestra página hoy, de servir de enlace con tu reflexión personal o de recuerdo sobre lo positiva que puede ser.



