Ongi etorri, bienvenido y bienvenida. A la izquierda ves el logo de ner-juntos, que es lo que están haciendo en gbe-ner las personas de las diferentes organizaciones para compartir su conocimiento. Lo hemos tomado del dosier que se facilitó a los asistentes a la presentación en sociedad de gbe-ner, hace algo más de 7 meses.
Hoy estábamos leyendo lo que decía Celia Palacio, una de las asistentes a la charla de Koldo Saratxaga en Leioa, en la Escuela de Relaciones Laborales de la UPV/EHU:
«La empresa está creada para producir y ganar, de eso nadie duda y gracias a eso comemos y nos beneficiamos muchos todos los días. Ahora bien, la empresa puede dar un paso más y ver a sus trabajadores no solo como “mentes” sino como “seres humanos” que trabajan juntos con un objetivo común. Lo que trato de expresar me trae a la cabeza una charla que escuché a Koldo Saratxaga hace un mes. Creo que va por ahí y que sus ideas no son románticas sino humanas y humanizadoras del mundo de la empresa.»
¿Y qué tal estás? ¿Qué tal tienes hoy la actitud de cara a las relaciones? La pregunta en realidad no espera respuesta, pues pertenece al ámbito privado, sino que significa la esperanza que tenemos de que esta página no sea una página, sino que sirva, tal como espera Koldo Saratxaga con sus libros, sus charlas y desde luego con toda su acción como K2K emocionando, junto con Joana, Aianara, Óscar, Pablo, Peio y Jabi.
Volviendo a la pregunta, y por si no sabes qué actitud tener, o cuál es tu posición desde la que tienes que tomar una actitud, de momento sabemos que no nos equivocamos si empezamos por «creer en las personas». Si vemos personas alrededor y no costes o recursos, personas con quienes funcionar en equipo, a quienes unir nuestras aportaciones, ya sabemos algo del resultado: que es más que la suma de cada aportación individual. ¿Cuánto más? Puede ser incluso lo que llamamos conseguir un sueño, como pueden decir las personas de KIZUN.
Si seguimos en esta línea práctica de asumir nuestro estilo de relaciones para hoy, y después de poner en el hatillo «creer en las personas», otra actitud que nos inspira Koldo nada más acercarnos a esta fuente de energía del Nuevo Estilo de Relaciones es: «hay que echarle cariño/maitasuna jarri». Mientras estamos echando cariño a las cosas no estamos echando cosas negativas. Pero, lejos de este pensamiento de poco alcance que se nos ocurre de entrada, Koldo Saratxaga nos explica mejor qué es esto de poner cariño. Lo dice a propósito de la relación profesor-alumno:
«Hay que “echarle cariño”. Hace falta personas que lo vivan, que tengan ilusión y se sientan cómodos en esa relación de tú a tú con los alumnos, no con una relación de poder ni de autoridad. Los formadores tienen que tener ganas de compartir, y no tener prisa. Yo creo que hoy en día, con el sistema tradicional de créditos, de textos, de exámenes no es posible. Lo cierto es que si estamos hablando de valores, de actitudes que hay que compartir y transmitir, hace falta tiempo y personas adecuadas para ello.»
Buen momento para tener presente de la mano de Koldo Saratxaga que la ilusión, sentir el proyecto como propio y la capacidad de disfrutar hacen mucho bien a los proyectos, al contrario que las actitudes negativas, más ahora, pues contribuirían a reforzar la destrucción provocada por la crisis.
Y otra cosa más hemos puesto en la mochila hoy: no perder el tiempo, pero no el del día, que eso es obvio en cuanto se habla de aprovechar el tiempo, sino no perder el tiempo del futuro: tener sensación de siembra, como dice el Nuevo Estilo de Relaciones. Ya contamos con las dos buenas premisas de la confianza en las personas y el cariño en nuestro proyecto, pero además hoy queríamos preocuparnos por el ritmo que imprimimos a la actividad, ya que si el motor se estropea o disminuye su energía, vamos perdiendo las metas conseguidas.
Nos despedimos hoy con esta perspectiva de Koldo Saratxaga, que une la transparencia al buen funcionamiento del motor de una organización:
«La transparencia deriva en la confianza. Si no conoces, poco puedes aportar. Con el poder concentrado, surge el miedo. El gran error es no enganchar con el proyecto. Hay que ser generosos, y cuidar y mimar a las personas. Hay que dar libertades, esas cosas, en fin, que no se hacen. No vale decir: “Ahora, como tengo crisis, voy a crear equipos”. “¿Tú vas a crear equipos, confianza? ¿Tú, que cuando vienen cuatro días malos lo primero que has hecho es empezar a echar gente a la calle?” Antes de eso hay que hacer piña y músculo. Lo fundamental es la visión de futuro.»

