Todo surge del interior de las personas, es preciso contar con este origen:
«Crear es entrar en el mundo de lo emocional.»
Entre todos los ámbitos desde los que una persona puede actuar, el emocional se encuentra en la base de la innovación. Es adecuado destacarlo, para dejar a un lado posibles reticencias o minusvaloraciones:
«Las personas desarrollamos mejor nuestras capacidades creativas e innovativas cuando sumamos inteligencia racional e inteligencia emocional.»
Con esta disposición de contar con lo emocional, la innovación pasa a ser un reto y una oportunidad. En primer lugar, para las capacidades de las personas:
«Tan importante como las capacidades intelectuales son las emocionales, y estas sí que podemos multiplicarlas.»
«Los recursos se agotan; las personas, no.»
Una evolución sin límite en el tiempo e incesante cuando existen las condiciones idóneas, que se resumen en la posibilidad de que todas las personas de la organización contribuyan al proyecto común con su inteligencia emocional:
«La innovación, las posibilidades de lo nuevo, aumentan con la conexión entre personas. Cuantas más personas deseen crear y se relacionen cada vez con más personas, y cuanto más diferentes sean estas conexiones, mayores serán las posibilidades de innovación. Es un proceso cooperativo donde resulta vital la comunicación.»

