De la mano de estos sentimientos, pensamientos y realidades vamos encontrando respuestas innovadoras a retos centenarios. Hemos recorrido hasta ahora etapas radicalmente nuevas en el contexto del añejo mundo empresarial.
Es una nueva cultura que nos conduce a sopesar las posibilidades de que el fracaso que tememos provenga no del riesgo, sino de nuestra forma de responder a los retos. Una respuesta equivocada no encontrará las realidades deseadas. ¿Por qué no anticiparnos y, en este momento de nuestra ruta, cuando creemos en las personas y buscamos un proyecto común, elegimos lo que queremos, cómo lo queremos y con qué resultados? Es lo que propone Koldo Saratxaga, tanto a las personas como a las organizaciones:
«Estamos hablando de cómo querer conseguir algo, que tú, con tu formación, con tus ideas generales y tus conocimientos, puedas llegar a conseguir algo especial para el futuro. Cómo consigo esos objetivos de futuro, con qué tipo de relación, con qué tipo de herramientas. ¿Cómo voy a conseguirlo? ¿Con una organización tradicional en la que el que manda fija unos objetivos, hace un seguimiento de los mismos y exige que se le informe? ¿Cómo los ponemos en marcha? Son dos maneras de conseguir que el proyecto de una organización vaya a más, crezca, cree, genere. La cuestión es cómo conseguirlo. Ese cómo te puede llevar posiblemente al mismo resultado cuantitativo en el corto plazo. Otra cosa diferente es si llegaríamos al mismo nivel de satisfacción de los integrantes internos y externos.
»La cuestión, en definitiva, es saber quién está mejor preparado para el futuro y quién se encuentra más cómodo y con mejor disposición para afrontar nuevos retos y nuevos problemas que van a surgir en los mercados mundializados.»
«Quiero poder llegar a conseguir algo» y quiero que sea «algo especial para el futuro»… Parece la sencilla expresión de un sueño, ahora que los sueños han pasado a formar parte del camino que llevamos, junto con elementos tangibles como la cuenta de resultados. ¿Cómo empezar?
El germen del futuro deseado se encuentra en sentir que se quiere una realidad diferente y diferenciadora:
«Tenemos que interiorizar que queremos una nueva forma de hacer las cosas desde el punto de vista de la toma de decisiones, desde el punto de vista de compartir y repartir, desde el punto de vista de creer en las personas, sin prejuicios, con sus virtudes y defectos, con su realidad, como en todas partes, como contigo, como con tu familia. De ahí debemos partir.»
Es otra realidad que se empieza a conocer en los sentimientos, con la confianza en las personas, que impulsa a compartir y repartir la vida de la organización, a hacerla participativa. Creer en las personas conduce también a aceptar y contar con la diversidad que hace única a cada una de ellas. La actitud positiva y optimista se cultiva en contacto con la realidad de las personas, tanto de su forma de ser, con lo bueno y lo menos bueno, como de los diferentes ámbitos de su vida, sea familiar, social, etc.
Se desea, en correspondencia, la implicación de las personas, su participación y su ilusión:
«Se trata de dotar a la acción de la parte emocional, que solo se logra en la participación libre de las personas. Los clásicos presupuestos tienen más de intelectual y racional, y por eso no suelen ilusionar mucho a quienes les afectan.
»Pensemos que, el que tiene un porqué por el que actuar, encontrará el cómo. Todas las personas queremos encontrar un sentido a lo que hacemos y a todos nos gusta disfrutar de lo realizado, del éxito. Solo se trata de dar oportunidades, acercar la acción a la visión y ser perseverantes.»

