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sábado, 28 de febrero de 2009

«A mí no me motiva lo difícil, me motiva lo imposible - Ni ez nau motibatzen zailtasunak, ezinezkoak motibatzen nau»



Con esta frase de Koldo, que nos ha recordado recientemente Ttantta, un blog de citas, probablemente estarán de acuerdo bastantes personas a quienes las dificultades les hacen crecerse, si bien a otras les sucede lo contrario, que las dificultades les paralizan. Claro que encontrar motivación en lo imposible seguramente sea de temperamentos privilegiados, como es muy probable que lo sea el de Koldo Saratxaga (dicho sea lo anterior sin ánimo de hacer de menos a nadie ni de más a Koldo, sino de hacerle lo que es en realidad. En K2K emocionando creemos en las personas y, evidentemente, creemos en Koldo, por eso nos dedicamos a repartir sus ideas. De vez en cuando se nos sale el entusiasmo de tener a Koldo como líder, es lo lógico).

La motivación de lo imposible supone asumir riesgos, con capacidad de decisión. Ésta es otra de las motivaciones personales de Koldo Saratxaga de las que habla en su último libro, en la Introducción. Si nos detenemos a pensar, seguramente estaremos de acuerdo en que casi todo en la vida es riesgo, pues no tenemos ningún resultado garantizado al cien por cien. También en este aspecto hay quien sabe más o menos asumir riesgos y tiene una capacidad de decisión mejor o peor desarrollada.

Como se ve hasta aquí, nuestra página de actualidad es hoy un pequeño tributo a un plan de reactivación emocional, ahora que tanto oímos hablar de planes de reactivación, sobre todo económica.

Quienes conocen a Koldo Saratxaga en su actuación como líder, e incluso como conferenciante en sus charlas, coinciden en que Koldo les «espabila». Como explica, José Luis Aramburu, presidente de Lancor:

«Desde el primer día, Koldo imprimió un ritmo en la gestión al que no estábamos acostumbrados, cambió nuestros hábitos de trabajo de toda una vida en pocos días y pronto no sólo empezamos a ver resultados, sino a conocer de verdad la situación de nuestra empresa día a día como nunca la habíamos conocido.»

En su liderazgo, Koldo hace que la noción o la percepción de lo difícil forme parte de la actividad de las personas en la organización. Lo explica así en Un nuevo estilo de relaciones:

«Un equipo está formado por un número de personas (cuatro a cinco es la mejor opción), que interesa que se elijan entre ellas, que debatan y escojan a su líder, que decidan juntos y de común acuerdo marcarse un reto, entendiendo a priori el mismo como algo muy difícil de lograr, en un tiempo determinado.»

¿Qué es lo que puede pasar cuando se acomete algo difícil? Lo que estaremos pensando: que se cae en algún error que otro. Aunque nada de desanimarse y menos aún sustituir el reto por algo fácil, que nos dé mucho gusto conseguir rápido y sin esfuerzo, pero que nos nos lleve a ningún sitio. Así lo explica mejor Koldo en su libro:

«Insisto en la necesidad imperiosa de basar nuestro futuro en la capacidad creativa de las personas, que fluye cuando la organización permite que ellas definan sus retos y que, para alcanzarlos, generen experiencias y errores que, a su vez, generan los aciertos que nutren los conocimientos.»

¿Por qué este asumir retos y trabajar juntos? Seguramente que no hace falta decir que las personas unidas tienen un potencial mayor que cada persona por su lado:

«Ante problemas detectados (cuantos más, mejor), ante riesgos nuevos, ante mercados que abordar... la solución es implicar a las personas y que se junten, que definan sus objetivos, sus retos, que liberen su tiempo de tareas anodinas que no añaden valor ni nuevos conocimientos y que sueñen y creen su propia realidad y su propia verdad.»

Las circunstancias exteriores nos ponen en una situación inmejorable para cambiar nuestras organizaciones y fortalecernos, encontrar nuevas oportunidades o identificar las que hemos tenido siempre al lado.

En definitiva, la clave de activación de la realidad somos cada uno y todos nosotros:

«Y lo que yo indico como elemento clave, en definitiva, como la llave, es: "Creer en las personas, dejar que se adueñen del proyecto, que se ilusionen con él y con su evolución, que siempre será de éxito, y ya decidirán si es necesario cambiar procesos, productos o compañeros de viaje".»



Todas las citas pertenecen al último libro de Koldo Saratxaga: Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente.