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miércoles, 5 de enero de 2011

«Continua sensación de siembra» (1)



Por no se sabe qué motivos, no es raro escuchar a una persona que hay que vivir el momento, el presente, y sin pensar en el mañana, como si lo uno excluyera lo otro. Un ejemplo de ello es posible que lo tengan presente quienes recuerden la historia o la literatura de la escuela, pues entonces aprendimos que el «carpe diem» («toma el día»), heredado de la civilización romana, se consolidó en el Renacimiento como filosofía vital opuesta al «memento mori» («recuerda que morirás») de la precedente época medieval y también herencia romana.

Todo esto eran formas de significar las distintas perspectivas sobre la propia vida en el tiempo. Con tanto pensar en el más allá, parece ser que los hombres de la Edad Media no prestaban atención al presente, y viceversa, el hombre renacentista se encontraba un buen día con que los placeres de la juventud se había esfumado sin que hubiera tenido tiempo de pensar en el día de mañana.

Este sencillo recuerdo nos ha venido a la mente porque hoy el tema de ner, del nuevo estilo de relaciones, que tenemos para compartir contigo en nuestra página es lo que ya habrás leído en su título: «Continua sensación de siembra». Y nos hemos fijado en esto que explica Koldo Saratxaga:

Me gusta este tema de la siembra. Reconozco que tengo motivos personales porque siempre he tenido huerta, mucha cercanía a la tierra y a la naturaleza. Eso me ha dado la oportunidad de ver y sentir su generosidad y aprender de sus procesos.

Sembrar y plantar son actos anteriores a la cosecha para los que se requieren conocimientos, visión en el tiempo, preparación, mimo, paciencia, cuidados...

«Visión en el tiempo, preparación, mimo, paciencia, cuidados...» Cinco temas que nos pone Koldo delante nada más comenzar el capítulo dedicado a esta idea del ner. Son tan consistentes que sólo con el primero tendríamos para hablar, debatir, intercambiar… Sin embargo, la meta de este espacio es sobre todo la de servir y conectar con la realidad.

Un poco más adelante en este capítulo, encontramos la idea de la siembra unida a algo tan importante para los seres humanos como es la libertad, una facultad que sin embargo queda anulada cuando una persona accede cada día a una organización jerárquica, basada en el «ordeno y mando». «¿Y para qué quieren las personas la libertad en una empresa?», puedes preguntarte o preguntarse los directivos jerárquicos.

La libertad le sirve a una persona para esto que expone Koldo y que entendemos bien pensando en el contexto de las semillas que arraigan y crecen:

No dejamos espacios de libertad, paciencia, para que las personas den todo lo que llevan dentro.

Para esto nos sirve ser libres en una organización, empresarial o de otro tipo: para dar todo lo que llevamos dentro las personas. Sin libertad, damos lo justo para hacernos acreedores del salario, lo que nos ordenan y mandan. Con libertad, aportamos a título individual el valor añadido que la organización se preocupa por ofrecer a título corporativo.

Y ya que nuestra primera preocupación es compartir propuestas para la experiencia, ésta es la propuesta que hoy sacamos en el ner:

Os pregunto: ¿tenéis la sensación de que en vuestra organización hay siembra permanente? ¿Te vas a casa con la tranquilidad de que en algo se ha avanzado en el día? ¿Ves que vas, que vais, por un camino que lleva al futuro? Porque no es una sola cosecha lo que interesa. Por eso tengo que pensar en cómo invierto en el día a día, en cómo siembro en el día a día, y en cómo construyo el futuro en el día a día.

Una de las posibles respuestas que podemos tener ante esto que leemos es pensar que ya trabajamos durante el día, que nos vamos a casa tan contentos como cansados porque hemos estado ocupados cada momento de la jornada laboral.

Pero ¿hacia dónde han ido el esfuerzo, la ilusión y el tiempo?

Esto tiene que ver con lo que decíamos al principio de lo urgente y lo importante. Cuando estamos cosechando permanentemente, quiere decir que estamos forzando la tierra, estamos maltratando la tierra, estamos pisando demasiado la tierra, no dejamos respirar la tierra, acabamos contaminándola y vamos matándola poco a poco.

Es muy importante pensar con visión de futuro, siendo conscientes de que la naturaleza tendrá un papel decisivo en el éxito de la cosecha. Pero, a igualdad de condiciones naturales, a igualdad de mercado, de producto, de competencia, de imprevistos, es un hecho que algunos triunfan más que otros.

Si comparto la siembra, es decir, si hemos trabajado y preparado juntos la tierra para la campaña, si hemos analizado qué, cómo y cuándo sembrar, si hemos previsto qué queremos o podemos obtener de esa semilla, si, entre todos, hemos hecho un seguimiento cuidadoso de la evolución, está claro que será más fácil analizar y sacar conclusiones de qué ha pasado y aprender para mejorar en el año siguiente.

Aquí tenemos una respuesta para que el esfuerzo no sea flor de un día, sino semilla que eche raíces y crezca generando más vida: hacer que el esfuerzo se reparta entre responder a lo urgente, al presente, y en sembrar para el mañana. Seguramente que a ti se te ocurrirán unos cuantos ejemplos en tu actividad, igual que a nosotros. Ahora hay que pasar a la práctica.

Te deseamos un feliz día de siembra.