Ongi etorri, bienvenida, bienvenido, hoy 10 de enero de 2011. Un nuevo día... el calendario y el reloj nos dicen que el tiempo está en perpetuo movimiento, cambiando constantemente. El paisaje a nuestro alrededor cambia también cada día, nosotros no nos sentimos siempre igual... Llegamos a las organizaciones donde trabajamos o a los lugares donde pasa gran parte de nuestro día y no sabemos qué nos espera exactamente.
Aunque tengamos unos planes y un horario, sabemos que habrá nuevas experiencias; incluso en medio de la rutina se presentarán variaciones que podrán enriquecernos, o que serán aprovechadas sólo si son compatibles con la rutina, o que las calificaremos sin más como «imprevistos», quizá con un matiz no del todo positivo.
En resumen: independientemente de nuestra actitud ante el cambio, todo lo que nos rodea cambia sin pausa. Y entre todo ello se encuentra nuestra actividad empresarial y laboral.
Por todo esto, no te extrañará saber que en el nuevo estilo de relaciones, ner, existe algo «permanente», igual que es permanente el cambio que se produce en la realidad y en cada persona: se trata de la «Innovación permanente».
Nuestro escrito de referencia en esta página es, como sabes, el libro Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente, escrito por Koldo Saratxaga, donde podemos conocer en esencia qué es el ner.
El capítulo dedicado a «Innovación permanente» contiene entre sus párrafos iniciales los dos que te citamos ahora. Nos parece que reflejan muy bien la desorientación que existe por lo general en materia de innovación, una realidad mitificada que pocas veces llega a la realidad. Y si dispones de tiempo, puedes ver también los minutos primeros del debate Koldo Saratxaga-Txomin Garcia, moderados por Mariano Ferrer, en el reciente congreso Forokoop; lo tenemos en vídeo en la columna lateral de esta página.
Así dice Koldo en su libro para situarnos en materia de innovación:
Demasiadas veces me parece que todavía está muy extendida la creencia de que cuando se habla de innovar nos referimos exclusivamente al producto. Lo mismo que ha ocurrido con el término «calidad», que sigue unido al producto o al servicio.
A mi entender, todo viene de que seguimos pensando como en la vieja escuela, independientemente de que el discurso se haya modernizado. Se habla con arrogancia de la innovación, del talento de las personas, de su creatividad, de la necesidad de motivación, del trabajo en equipo y de las nuevas tecnologías como necesidades del futuro. Pero lo cierto es que, en este terreno, la incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace supera ya al mundo de la política.
Estaremos de acuerdo en que no es muy sensato, ni a priori ofrece muchas garantías de éxito, el hecho de dar la misma respuesta ante una realidad que es siempre distinta.
Así que entramos en materia y te contamos que, en el nuevo estilo de relaciones, innovar es para todas las personas, no es para organizaciones con gran presupuesto o para personas con cualidades especiales.
De esta forma irrumpe Koldo en materia de innovación en este libro donde leemos el ner:
Vengo tratando de cómo innovar en las organizaciones y de que la forma de aportar creatividad permanentemente en ellas es conseguir que las personas se sientan propietarias de los retos y abandonen las tareas rutinarias que no hacen más que adormecer sus capacidades.
Las organizaciones, para ser innovadoras, deben pasar a basarse y contar con todas las personas, con sus capacidades, aptitudes, actitudes, experiencia, porque:
Ya resulta insuficiente seguir modelos tipo EFQM (Modelo Europeo de Excelencia Empresarial), nacidos en los primeros años noventa, que si bien nos aportaron un nuevo aire, un nuevo léxico, en ningún caso, una transformación en la que las personas, en su totalidad, fueran las protagonistas.
Los modelos, las herramientas por sí mismos no lograrán nada. Son las personas quienes pueden emprender los caminos de innovación ayudadas por herramientas existentes o creando las suyas propias.
¿Y cómo se hace esto?
El cambio organizacional del que aquí estoy tratando crea las condiciones de la innovación:
La innovación, las posibilidades de lo nuevo, aumentan con la conexión entre personas. Cuantas más personas deseen crear y se relacionen cada vez con más personas, y cuanto más diferentes sean estas conexiones, mayores serán las posibilidades de innovación. Es un proceso cooperativo donde resulta vital la comunicación.
Comunicarnos, sentarnos a compartir metas y proyectos, con la actitud de cooperar mirando al futuro de todos, en un entorno de libertad y responsabilidad, donde no solamente se da cabida a la diversidad, sino que se la valora como una fuente de oportunidades. Todo esto no es difícil, sólo hace falta decidir ponerlo en práctica y actuar en consecuencia.

