|
Pablo Aretxabala |
La huelga la inventó el movimiento obrero para darle al patrón donde más le dolía, en el bolsillo. Paralizando la producción generaban grandes pérdidas al empresario capitalista que, salvo que consiguiese por la fuerza amedrentar a los huelguistas, solía preferir ceder, aunque fuese en parte, a las demandas de la obrerada y dejar de sangrar por la cartera.
Luego vinieron los japoneses y rizaron el rizo con sus huelgas “a la japonesa” para llenarle al patrón los almacenes de producto sin vender y hundirle así la tesorería. En todo caso, ya sea dejando de trabajar o trabajando el doble, el objetivo era el mismo.
Una huelga de este cariz, de obreros contra patronos no tiene ningún sentido en una organización donde impera el nuevo estilo de relaciones (ner) porque no hay ni obreros ni patronos, ni puede haber contradicción entre los intereses de las personas que participan en la organización, en la empresa.
Una huelga de este tipo en una organización ner no iría contra el patrón, sino que iría contra los clientes, contra los que realmente pagan las nóminas y posibilitan el beneficio que repartimos entre todas las personas y en consecuencia iría contra el propio proyecto común de todos, y por eso pierde completamente su lógica y su sentido.
En unos días está convocada una huelga general. No es una huelga como las descritas en los párrafos precedentes, es una huelga contra una decisión de un gobierno. Es una huelga en la que los actores que la protagonizan están a cada cual más desprestigiado socialmente: no hay más que echarle un vistazo a una de esas encuestas sobre las instituciones que más confianza generan en la ciudadanía, o sobre los principales problemas que tenemos hoy en día.
La “reforma laboral” contra la que se convoca la huelga general es una auténtica vergüenza, es injusta, inutil y merece una respuesta social clara y contundente. ¿La huelga general lo es? Desde la perspectiva de una organización de ner tengo mis serias dudas: para empezar es como tratar de presionar al gobierno autolesionandonos; es como el soldado del chiste, que para fastidiar a su capitán decidió no comer. Desde la perspectiva de una organización ner, una huelga significa dejar de atender a los clientes y por lo tanto perjudicar seriamente al proyecto y en consecuencia a todas las personas del mismo.
Por otro lado, el marco laboral aprobado por el gobierno da unas posibilidades al “patrón” que no tienen sentido para una organización ner y que por lo tanto son inaplicables por absolutamente incoherentes con el estilo de relaciones basado en la confianza, la transparencia, la ética, el siempre juntos, etc.
¿Qué hacer frente a una decisión nefasta pero que no nos afecta y ante una respuesta desprestigiada y que nos perjudica? La respuesta no es fácil si añadimos términos como los de solidaridad o generosidad, y si sumamos también los “sentimientos” de cada persona ante esta situación.
El día 29 seguramente habrá organizaciones de ner que harán huelga y otras que no harán, incluso habrá personas dentro de cada organización que actuarán de manera diferente; afortunadamente somos tremendamente diversos, pero lo que es seguro que cada organización y cada persona de ner buscará la mejor manera de que su decisión afecte lo mínimo posible al conjunto del proyecto en el que está y por el que lucha cada día.
Todo será entendible sabiendo que el modelo neoliberal a ultranza que el gobierno quiere imponer es del todo inaceptable, ya que todos sabemos que hay empresarios con muy pocos o ningún escrúpulo.


