Un par de preguntas a K2K, entre las que les hacen en una asamblea general de una organización cuando les es presentado el Nuevo Estilo de Relaciones (ner). Sus respuestas explican nuestro tema de hoy: «ofrecer oportunidades, no control, cometer errores».
Pregunta.— Habéis comentado que no hay jefes ni encargados. ¿Qué pasa entonces con los encargados? ¿Les despedís?
Koldo.— Lo único que desaparece es la tarea de controlar. Nosotros contamos con todas las personas, lo que hacemos es proponerles otros retos donde aporten más valor para el proyecto, sobre la base de su experiencia acumulada.
Pregunta.—¿Tenéis experiencia en este sector? Aquí, por la complejidad de nuestro producto, no va a ser tan fácil aplicar este estilo.
Koldo.— Ya pensaba que no nos lo ibais a preguntar. Es una de las inquietudes que se repiten en todas las asambleas. Ni lo conocemos ni queremos conocerlo. Actualmente, estamos en 20 proyectos y son todos diferentes. Unos son sociedad limitada, otros son cooperativas y así hasta completar la amalgama de formas jurídicas existentes. En cuanto a sectores, lo mismo. Estamos en el mundo de las válvulas, motores de ascensores, máquinas-herramienta, etc. Lo que nos importa es que haya personas. Somos expertos en emocionaros y crear el contexto adecuado para que aportéis todo vuestro potencial al servicio de los retos que definamos. Del sector y del producto ya sabéis vosotros suficiente, que lleváis en él muchos años.
Esta es gran parte de la propuesta del ner sobre su cuarto componente, «ofrecer oportunidades, no control, cometer errores». Las dos respuestas suman fuertes ideas y líneas de actuación respecto a cómo llevar adelante (obviamente, con éxito) un proyecto empresarial. Podemos resaltarlas, por el orden de su aparición:
La función de control establecida como tal y con personas dedicadas a desempeñarla tienen un valor tan poco significativo que es prescindible.
Es posible adquirir experiencia incluso en labores prescindibles como la del control y la experiencia sí que tiene valor.
Además, la experiencia puede generar valor, como ocurre cuando se utiliza para dar respuesta a un reto.
Tanto las emociones como el entorno laboral pueden convertirse en un canal para que las personas puedan aportar lo mejor de sí, tanto lo conocido como lo que no aún no conocen (los frutos de su potencial).
Amigas y amigas, según esta última propuesta, ¿a qué esperamos para crear entornos laborales propios de personas con emociones, experiencia, ideas, conocimientos?
¿Que cómo se logra? Normal esta pregunta, no hay muchos referentes en la cultura empresarial actual de cómo proceder para cumplir este deseo, pero uno de ellos es el Nuevo Estilo de Relaciones, el ner, y aquí, en esta web, tratamos de aportar experiencias, pistas, informaciones… que confiamos en que sirvan para poner en juego el potencial de cuantas más personas mejor.

