Egun on, buenos días amigas y amigos. Un proyecto común es un gran horizonte, estimulante, y revolucionario en la medida en que ya no es el proyecto del jefe que ordena y manda. Por el contrario, pasa a ser el proyecto de todas las personas. Y personas comprometidas, en primer lugar, con los clientes.
Si en un primer momento esto nos permite respirar y liberarnos de cortapisas poco justificables hoy en día, como son las ideas jerárquicas, cuando nos encontramos en la era del conocimiento y las personas, en un segundo momento se abre paso la percepción de que el compromiso adquirido es amplio y hasta más exigente. Ahora no hay que tener contento al jefe, que es una persona sola, sino a los clientes y a las demás personas del proyecto, con quienes nos comprometemos a aportar nuestra parte para lograr las metas decididas de común acuerdo.
Sin embargo, esto ha dejado de ser motivo para el famoso cumplimiento, que será evaluado mediante el control del jefe, y ahora es motivo para la cooperación, la participación, las ilusiones, el avanzar experimentando, etc. En definitiva, para todo aquello que, aunque no está comprendido en el ordeno y mando, sí lo está en las demandas del cliente y de las propias personas que se unen en un proyecto común.
Es difícil encontrar una página dedicada a no controlar a las personas, pues el control es uno de los pilares de la actual cultura empresarial. El control tiene unas larguísimas raíces, a simple vista alimentadas en las tierras de la desconfianza y de las clasificaciones de las personas por sus resultados en la ascensión hacia el poder. Si continuamos, podríamos empezar a mencionar toda una madeja que en definitiva nos impediría centrarnos en lo que es básico y vital para todos: dar respuestas a los clientes y a las expectativas sobre nuestro futuro.
Por más complicado que pueda parecer encontrar la salida de este laberinto de poder y ambiciones, en cuanto conocemos propuestas como el Nuevo Estilo de Relaciones asumimos la sencillez como una posibilidad real. Sencillez y agilidad para empezar, pues las mismas personas que son capaces de ordenar y mandar son capaces de cooperar, lo mismo las que pisan a los compañeros pueden pasar a la solidaridad... De igual forma, la cultura que podamos crear entre todas las personas puede motivar una excelente respuesta a los retos de futuro.
Como sabes, últimamente vamos compartiendo páginas de K2K emocionando para exponer aquí el NER. Hoy hemos elegido una página de El éxito fue la confianza, escrita por Koldo. Trata sobre los sindicatos y el cambio organizacional, incluido este aspecto del control. Cada persona tendremos nuestra opinión y experiencia de esta institución laboral que son los sindicatos. Veamos ahora la opción de evolucionar que les ofrece el Nuevo Estilo de Relaciones.
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«Los Sindicatos y el cambio organizacional»
KOLDO SARATXAGA
«Por supuesto, sale a relucir por su parte el coco de casi todos los empresarios. “Suponemos entendéis ―nos dicen― que tenemos Sindicatos, con los que no hay tensas relaciones en términos de lograr mayorías, pero que sí son los que quieren saber y controlar todo lo que se relaciona con los trabajadores, son sus representantes legales y no sabemos cómo pueden reaccionar a este cambio que en mucho les afecta.”
»Yo les comento que en mi experiencia con Sindicatos en Brasil, México, Marruecos, Sevilla, Barcelona y en nuestra tierra, que las personas entienden que, ante un primer paso por parte de la propiedad tan relevante y trascendente como es ceder el poder de decisión a otras personas, en este caso, a todas las personas, es decir, ceder su poder, decidir una transparencia total, así como repartir un 30% de la cosecha, las personas reaccionan de manera positiva y asumen que quieren realmente el cambio.
»Nosotros proponemos un cambio para todos los integrantes. No nos sirve el modelo de patronal, dirección y trabajadores. Es un modelo clásico, digno de estudio en el tiempo, pero obsoleto para los retos presentes y futuros. No se trata de producir a lo bestia. No se trata de tener personas físicas. Se trata de competir a nivel global con la parte cualitativa de las personas, es decir, con su cooperación, su ilusión por sentirse arte y parte ―por tanto, por sentirse actores de la obra y no títeres en manos de otros― y por participar, intelectual y emocionalmente, en crear su futuro.
»Esto no quiere decir que es fácil el cambio y que todos interiorizan y visualizan la profundidad de la propuesta, pero también les insistimos en que hasta ahora nunca nadie les ha preguntado sobre cómo quieren que sea la organización en la que trabajan, lugar por otro lado, que ellas mismas, como personas individuales y libres, han elegido y a la que deciden cada día asistir. Nadie les ha planteado, hasta ahora, que su decisión, de cara a dar los siguientes pasos, es tan importante como la que puede tomar la propiedad. Tienen que enfrentarse, les indicamos, a una decisión, lo mismo que vosotros, que puede ser vital para el futuro de su vida. Muchos, por su edad y especialización, tendrán muy difícil buscar otro lugar donde trabajar con las condiciones que ahora tienen y mucho menos como las que nosotros planteamos.
»Mi experiencia me dice, tras mis relaciones por cuatro continentes, que las personas son muy inteligentes y capaces de saber lo que les conviene. No olvidemos que durante la vida personal vamos tomando muchas decisiones, y normalmente no tenemos padres, sindicatos, jefes…, que las tomen por nosotros.
»Creo va siendo hora de que las personas en la Sociedad y, por supuesto, en el trabajo sean más participes en lo que es relevante para su vida.
»Las multinacionales, los modelos políticos, las tecnologías nos están haciendo cada vez más individualistas y, por tanto, menos relacionables.
»Me cuesta creer cómo, tras casi una década del siglo XXI, todavía podemos pensar que las personas han nacido para ser mandadas y manipuladas por un mundo consumista en lo exterior y por una jerarquía impuesta en lo referente a su trabajo. Debemos ver la capacidad creadora y la energía positiva de los seres humanos. Todos podemos y debemos contribuir, con nuestras posibilidades, a dar oportunidades a las personas.
»Se trata de dejar de ver obstáculos y comenzar a sumar sobre la base de las muchas posibilidades existentes.
»Después de más de tres horas de cambio de impresiones, y como era lógico, quedamos en que los dos hermanos lo pensaran con detenimiento, ya que también les indicamos que queríamos que hubiera consenso entre ellos. En ningún caso debía ser una decisión, y más aún dada su importancia, que pudiera motivar discusiones posteriores entre los miembros de la familia en función de la evolución del cambio organizacional. De esta forma, quedamos en enviarles una propuesta escrita de colaboración en donde figuraran los temas más relevantes comentados, así como nuestras condiciones económicas, personas, dedicación, plazo de colaboración, etc.»
Capítulo I «La vivencia se inicia», págs. 29, 30 Y 31.




