En este estilo que gira alrededor del proyecto común y del plural «personas», encontramos por sorpresa un final individualizado al que, sin embargo, con todo lo que precede, no podemos por menos que dar un contenido social, además del personal de su nombre.
¿Qué podemos decir después de todo cuanto llevamos dicho compartiendo aquí este tema y los post que aguardan bajo este título? Siempre diremos lo mismo, siempre será necesario repetir y repetir, principalmente por el doble motivo por el que hacemos lo mismo con todo el Nuevo Estilo de Relaciones (NER), tanto para ayudar a reconocer la realidad que queremos cambiar como para participar en aportarle un cambio.
Aunque a diario tenemos muestras palpables de que el avance del tiempo hace cambiar todo alrededor y en nosotros, es habitual el fenómeno de la rutina, el pensar y decir que las personas no cambiamos, que la vida es siempre igual…
Si piensas así, independientemente de cuál sea tu edad, lee esta perspectiva sobre la realidad de evolucionar que, efectivamente, existe en la medida en la que las personas la hacemos existir; acaba de publicarse en un artículo de Koldo Saratxaga, dentro de la revista HETELkaria, dedicada esta vez a los 25 años de HETEL:
«Revisando el cono de aprendizaje de Edgar Dale vemos que al cabo de dos semanas solo retenemos el 10% de lo que leemos y el 20% de lo que oímos, que pasa a ser el 70% de lo decimos y el 90% de lo que decimos y hacemos; esto último es lo que llamamos tener experiencias. En mi vivencia personal no he necesitado leer o creer a Edgar Dale para estar convencido de ello: el conocimiento es consecuencia de las experiencias, y este se frena cuando las experiencias se convierten en tareas, es decir, en rutina.
»La rutina es enemiga de la creatividad, y si no se ejercita la creatividad con el consabido acierto/error, no hay manera de evolucionar y por tanto, de crecer en conocimiento: conocimiento + formación + información + nuevas experiencias = nuevo conocimiento.
»Está claro: los analfabetos del presente y del futuro serán quienes no tengan la capacidad de desaprender para aprender de nuevo. Siempre he creído en lo anterior, que quizá sea consecuencia de que mi vida ha estado llena de nuevas experiencias. Últimamente me ha dado por decir a los jóvenes que soy un sabio. Pero un sabio no solo por los años, sino porque todos los días de mi vida he estado intentando algo diferente.»


