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Nuevo Estilo de Relaciones NER Harreman Estilo Berria

martes, 17 de marzo de 2009

«Radicalmente innovador y movilizador del potencial de las personas que componen el Grupo Nicolás Correa»



El Grupo Nicolás Correa, S. A., fundado en 1947, ha iniciado una ambicioso proyecto de futuro que es el cambio organizacional hacia el Nuevo Estilo de Relaciones, NER, en un momento extraordinariamente bueno de su trayectoria.

Desde su página web, el Grupo nos comunica que el pasado año 2008 ha obtenido una facturación récord de 114 millones de euros. A renglón seguido nos comunica su proyecto de innovación total, que buscan de forma especial desde hace diez años, cuando asumió un cambio de modelo hacia el modelo Europeo de Excelencia Empresarial.

Ahora, con Koldo Saratxaga y su equipo en K2K emocionando, se proponen que todas las personas del Grupo Nicolás Correa en Itziar, por donde ha empezado la transformación, participen con sus conocimientos en responder a los clientes. En esta nueva etapa también se incrementará el componente tecnológico en la actividad del Grupo.

José Ignacio Nicolás-Correa, Presidente del Grupo, afirma:

«Nuestro objetivo es que esta transformación de la organización, por su carácter radicalmente innovador y movilizador del potencial de las personas que componen el Grupo Nicolás Correa, se convierta en una auténtica ventaja competitiva para afrontar los retos de la crisis y las oportunidades de la globalización.»

En Nicolás Correa están interesados en el crecimiento no sólo organizacional, sino también personal, un aspecto que han valorado en especial en Irizar, pero también en las demás organizaciones que hoy en día se desarrollan con Un Nuevo Estilo de Relaciones.

Con esta decisión que ha empezado a llevar a la práctica desde el pasado febrero, Nicolás Correa aspira a garantizar su futuro como organización.



¿Nos imaginamos llegar un día a nuestro trabajo y encontrarnos con que ha desaparecido la cómoda rutina y hay que pensar en abrir las ventanas que dan al horizonte y otear, en definitiva, hacia dónde vamos como organización y cuál está siendo nuestra trayectoria? Esto puede ocurrir en cualquier momento, en uno de prosperidad o en uno crítico. En el caso de Nicolás Correa ha sucedido en uno de los mejores de su trayectoria.

Cuando alguna de estas organizaciones que desean cambiar llaman a Koldo Saratxaga y su equipo en K2K emocionando, de antemano sabe que no obtendrá recetas, herramientas ni métodos. Expone Koldo en ¿Sinfonía o jazz? (página 341) que lo primero que hace al llegar a las organizaciones que le llaman es escuchar y conocer:

«Fundamentalmente, lo que hago es escuchar a los que más conocen, a los que viven los problemas diarios y sólo intento descubrir la manera de convertirlos en oportunidades, eso sí, implicándoles a ellos.»

Por secciones, áreas o individualmente, se trata de «comprobar cuáles son las oportunidades, qué es lo que preocupa y qué se siente» (¿Sinfonía o jazz?, páginas 276 y 277).

La asamblea o reunión general que se celebra al poco tiempo para hablar entre todos del presente y del futuro y decidir es otro de los hitos del cambio y tiene una gran trascendencia. La asamblea se hace «en horas de trabajo ―es la forma de que no falte nadie y se sienta la importancia del acto―», explica Koldo (Un nuevo estilo de relaciones, página 57 / Harreman-estilo berri bat, 67 orr.)

Con respecto a la función de esta asamblea, le planteaba a Pablo Aretxabala una duda su colega Julen Iturbe-Ormaetxe, a quien hemos nombrado de vez en cuando en nuestra página, casi siempre como autor del texto «El extraño caso de Koldo Saratxaga». Pablo escribió en «Así comenzamos un proyecto» un resumen cómo se iniciaba el proceso del cambio, en referencia al caos de Nicolás Correa, y Julen Iturbe le planteaba esta duda:

«Supongo que el paso obligado por la asamblea es un momento crítico para la decisión. La duda que siempre me entra es la función que desempeña esa asamblea inicial. Porque desde fuera más parece una escenificación para conseguir refrendo emocional que otra cosa. Y lo que no sé es hasta qué punto depende del clima que se cree allí. El sistema de votación simplifica: sí o no. Y en cada sí y en cada no puede haber muchos matices. Desde luego que comenzar de esa forma lo que sí asegura es que se conoce a quienes van a participar en el proyecto: están allí delante de todos, pueden hacerse preguntas... pero, ¿es la asamblea el lugar para hacerlas? Supongo que habrá que buscar otros cauces paralelos para responderlas.»

Una pregunta parecida le planteaba Luxio Ugarte a Koldo, con relación a la asamblea, en el ¿Sinfonía o jazz? (página 277). Le decía: «¿Las personas, cuando estás con ellos, hablan con plena libertad?». Y ésta era la respuesta de Koldo:

«Lo suficiente y los suficientes. En dos horas surgen oportunidades, surge qué es lo que las personas sienten. Qué cosas caminan y cuáles no. Lo que no quiere decir que sean siempre ciertas, porque quizá les falta información y comunicación. Lo que sí te indica son los caminos.

Pero sobre todo lo que se consigue es hacer que se identifiquen las oportunidades por muchas personas, para luego hacer que todas ellas se motiven. Y así encontraremos quién debe tirar del carro, que en todo caso deben ser los que saben, los que están en el día a día.

Es difícil que entre las personas y los clientes no surjan las claves, los motivos por los que se ha llegado a la situación actual.

Lo mismo sucede en una organización que no esté en problemas de cara a identificar nuevas oportunidades.»

Deseamos a Nicolás Correa toda la suerte que merece su ilusión y que, como dice Koldo Saratxaga de los comienzos, no decaiga la «mucha ilusión y entrega hasta que empiezan a aparecer los frutos» (¿Sinfonía o jazz?, página 341).




La fotografía superior pertenece a la web de Correa Anayak. Es la fresadora modelo Pantera, en este caso, una unidad especialmente adaptada para HONDA. Las dos fotografías centrales están tomadas de la revista Metalunivers. Y la fotografía sobre estas líneas es de Noticias de Gipuzkoa.