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jueves, 26 de marzo de 2009

Un día cualquiera con Un Nuevo Estilo de Relaciones



Entre ideas, proyectos, emociones, relaciones, metas compartidas, sentimientos y mucho etc. transcurren muchas de nuestras páginas de actualidad. Habrá quien se pregunte que cómo es un día corriente en una organización con Un Nuevo Estilo de Relaciones, cómo se viven cotidianamente estas ideas.

Como respuesta, traemos hoy a nuestra actualidad la experiencia de Inazio Estensoro, ya que en esta semana estamos trayendo a nuestra página distintas experiencias de las personas de los proyectos asesorados por Koldo Saratxaga y el equipo de K2K emocionando.

La perspectiva de Inazio Estensoro es la del máximo responsable de la marcha de un proyecto, en este caso, Ampo, S. Coop. Nos habla de números y de personas, del resultado de cambiar una mentalidad piramidal a otra según el Nuevo Estilo de Relaciones y también de cómo se puede recobrar la ilusión después de haber trabajado años en un trabajo monótono y repetitivo.

La entrevista completa se puede leer en la revista TU lankide. A continuación reproducimos las respuestas relacionadas con el día a día de una organización basada en las personas.



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¿Cómo funciona Ampo-Poyam en el día a día?

El cliente es quien pone el reloj de la organización en marcha. Nosotros nos comprometemos ante él, montamos varios Equipos de Satisfacción de Cliente (están implicadas en las dos divisiones, Valvulería y Fundición, más de 40 personas que se relacionan permanentemente con nuestros clientes, con lo que eso significa desde el punto de vista de sus aportaciones de pensamientos y estrategias de cara al futuro), pasamos los pedidos a los Equipos Línea Cliente a pie de máquinas, que se autoorganizan para llegar a tiempo a la entrega del producto contando con la colaboración del resto de Servicios de la empresa.


Y funciona.

¡Claro que funciona! Produce resultados casi inmediatos, que a su vez generan confianza. Y una organización que confía en ella misma puede plantearse objetivos realmente ambiciosos. Hemos hecho sacrificios, económicos y de los otros, pero estamos ilusionados y creemos en el proyecto. Lo cual no quiere decir que no haya tensiones y situaciones difíciles a las que hacer frente. Pero es que estamos aquí para hacer un proyecto rentable, ése es el objetivo de nuestra organización, y para lograrlo es imprescindible implicar realmente a las personas.


Por tanto, los números no son el único indicador de la salud de un proyecto empresarial, a pesar de que en modelos de empresa tradicionales cuentan mucho.

Exacto, los números no son el único indicador de la salud de una empresa. También hay que tener en cuenta aspectos como la ilusión de las personas, su implicación real –cada uno desde sus posibilidades–, la intercooperación, la disposición a compartir experiencias y conocimientos,… En definitiva, cómo se comunican las personas de este proyecto, ya que la comunicación permanente y abierta, sin tapujos, es la base fundamental de nuestro proyecto. Y es que para que un proyecto sea realmente compartido es necesario que haya comunicación entre sus personas.

Por su parte, en nuestro caso, los números han mejorado notablemente. En Valvulería hemos multiplicado por cuatro nuestros resultados y en fundición está costando algo más pero hemos mejorado enormemente la situación del año pasado y vamos a conseguir resultados positivos este año y mejores en los próximos. De eso estoy plenamente convencido.


A pesar de la que está cayendo con esto de la globalización.

La situación está muy difícil, tanto en el contexto europeo como a nivel mundial. Nuestras cooperativas, en ese contexto de globalización tienen un panorama muy complicado, pero en Ampo-Poyam lo estamos viviendo con cinco años de antelación a otras cooperativas.

Estoy convencido de que la solución para enfrentar el reto de la globalización pasa por confiar en la creatividad del 90% del colectivo, darles la palabra para que decidan el proyecto que sea necesario con el objetivo claro de sobrevivir en ese nuevo entorno.


¿Qué te ha enseñado esta experiencia?

Me ha enseñado a poner en práctica en una organización, con hechos, la radical apuesta por las personas. Yo, como otras muchas personas, he sido educado en mi trayectoria profesional en la pirámide jerárquica, basada en el control y el poder. Esa fórmula hay que romperla, ya no vale, está obsoleta. Necesitamos modelos de gestión mucho más avanzados, que apuesten por cambios organizativos mucho más comprometidos con nuestra tan proclamada fe en las personas. Y no me refiero a la mejora continua, algo que debiera ser natural en los proyectos empresariales, sino a una redefinición organizativa mucho más seria y comprometida. Nosotros ya lo estamos haciendo, y en ese tránsito hay momentos de más euforia y otros de depresión, pero nuestras personas tienen confianza en el cambio. Recientemente, un socio de la cooperativa que lleva 30 años trabajando, me dijo que había recuperado la ilusión por venir a trabajar.





Entrevista a Inazio Estensoro en TU lankide, diciembre de 2004. URL http://www.mcc.es/esp/informacion/fichtu/1204.pdf