«En definitiva, la cuestión consiste en cómo hacer para que esas personas que se reúnen todos los días tengan algo en común que les haga sentirse orgullosos. Y la solución no es otra que contar con un Proyecto común, solo en eso y en todo eso, un Proyecto común.
Y para ello se deberán desarrollar permanentemente aspectos tales como la comunicación, la responsabilidad y la interactuación libre. Permanentemente hay que estar haciéndolos realidad, facilitándolos.»
[...]
La participación en el éxito del proyecto facilita la ilusión y más sentimientos, como la libertad y el orgullo. Todos ellos nacen apoyados por la perspectiva de poder cultivarlos, cuando se comprueba que tienen futuro las oportunidades para la participación. Dicho de otra forma, cuando se cree que el líder o el máximo responsable mantendrá el compromiso con el cambio asumido y será coherente con el mismo, desde el momento en que líder es el máximo responsable de crear una organización participativa:
«Cuando deseamos iniciar un cambio hacia un modelo como el nuestro, la persona que vaya a liderar el proyecto tiene que conocer su propia condición, su situación y modo de ver las cosas, pero también, cómo le ven los demás a él, cuál es la credibilidad que ofrece su persona a quienes le rodean. Si existe, si se da, puede comenzar a tomar sus propias decisiones, tiene que creer en lo que exponga, no copiar de otros, hay que llevarlo en el interior, en el estómago para poder comunicarlo y que los demás lo sientan de esa manera, que así lo perciban, y que se encuentre cómodo al ponerlo en práctica.
Cuando alguien inicia ese camino lo que no tiene que hacer es copiar un modelo al que solo está vinculado intelectualmente, o en el que los demás no creen, porque su discurso no se soportará durante mucho tiempo y fracasará. […]
Estamos hablando de un modelo basado en la confianza hacia los demás. […] Y para ello, lo primero que tiene que saber y sentir es que se tiene que apoyar en las personas, que son, sin duda alguna, lo más valioso con lo que cuenta. Por eso, cuando me preguntan “¿cuál es la receta, dónde está lo esencial, lo importante, dónde hay que focalizar el esfuerzo?”, la respuesta es sencilla, creer en las personas.»

