La participación crea un nuevo estilo de relación y una nueva filosofía ante el trabajo. Es el cambio de las personas desde ser mano de obra a conocer el valor de la propia aportación a la empresa y a la sociedad:
«Se sienten personas consideradas y no obreros que realizan una tarea. Participan de un modelo que ellos mismos han creado, además de sentir que generan empleo y riqueza en nuestro país y en los lugares donde estamos. También sienten que participan en la creación de su futuro que pueden proyectar junto a su propia familia, lo que les permite tomar decisiones importantes en la misma, sin depender de las decisiones de unos pocos que ostentan el poder y limitan la información.»
La participación pasa de ser sentimiento y pensamiento a ser realidad cuando los máximos responsables de la organización empresarial deciden implantarla en la práctica y, para ello, ceden toda la cuota de poder que puede impedirla:
«Ya que me preguntas cómo comenzar, te diré lo primero que yo hago. Cuando alguien me dice: “Koldo, queremos que nos ayudes al cambio en la línea que tú dices y haces”, lo primero es que la propiedad, el Consejo de Administración, esté de acuerdo por unanimidad en que quiere migrar hacia un modelo empresarial de este estilo. Esto requiere dedicar horas, aclarar dudas y estar de acuerdo en las ideas básicas con el fin de tener un discurso único y claro que transmitir y que mantener en el tiempo. Ahí se empieza a crear el proyecto.
A continuación, se trata de presentarlo y compartirlo con todas las personas que componen la unidad de la que estamos hablando, pero no solo para presentárselo, sino con el fin de recibir su opinión y disposición, es decir, su actitud hacia este nuevo estilo de responsabilidad, libertad y comunicación. En mi experiencia, la media ha pasado claramente del noventa y cinco por ciento en su actitud positiva al cambio.
Con esto ya hemos puesto la primera semilla, ya hemos realizado un compromiso con todos los actores, con aquellos que llamábamos las partes interesadas: patronal, dirección y parte social o trabajadores. Tenemos una declaración de intenciones única, una visión común hacia un futuro compartido. Hemos creado las expectativas, nos hemos comprometido públicamente y obtenido una aceptación clara. Estamos empezando a tener un proyecto común y vemos y sentimos las primeras ilusiones.»

