En un proyecto de todos, como indica su nombre, el poder se encuentra repartido, ya sea en autoridad, por la gran autonomía de los equipos, como en información y comunicación de todo tipo, incluida la comercial y financiera, como, en general, en todos los aspectos que confieren poder a las personas en el seno de una organización. Los sentimientos excluyen, pues, el anteponer ambiciones personales al interés general.
Una visión de futuro compartida por la organización y con posibilidades de ser llevada al futuro se concreta en la participación de las personas en la toma de decisiones. A su vez, esto se consigue a través del trabajo en equipo, pero no equipos cualesquiera, sino equipos multidisciplinares y autogestionados. Es decir, equipos con verdadera capacidad de influencia en la organización, no núcleos de trabajo organizados desde unas decisiones ya tomadas.
«Para mí no sirven unas nuevas ideas de los mismos a ver si acertamos. Se trata de unir las ideas de todos sobre la base de equipos que traccionen una autonomía general.»
Los equipos multidisciplinares autogestionados hacen posible la implicación real de las personas en el presente y el futuro de su proyecto.
La organización que innova constituye un entorno de relaciones laborales de equipo, en libertad, confianza, afán de logros, responsabilidad:
«Es un grave error considerar a las personas como “mano de obra” o bien adscritas a tareas repetitivas, sin ninguna libertad y capacidad de decisión. Se trata de tener un proyecto basado en las personas y en su capacidad innata de ser creativos, en espacios de libertad. […]
Debemos rodearnos de personas autónomas que sean responsables y se sientan parte del proyecto y del éxito, y pongan en juego su capacidad intelectual y emocional y que al mismo tiempo ven incrementado su conocimiento como consecuencia de las continuas y nuevas experiencias.
Volvemos a repetirnos, pero para esto hay que crear espacios de libertad, eliminar controles continuos y parcelas de poder, integrar o aparcar a ciertas “vacas sagradas” que existen en casi todas las organizaciones.»
La motivación aumenta al experimentar el éxito. Sin embargo, quien puede revelar a una organización las oportunidades de logro son sus propias personas. Los protagonistas del proyecto son quienes tienen la capacidad de fijar las metas para el éxito deseado en su travesía:
«Considero que algunos ejecutivos tienen miedo al cambio porque temen el fracaso a corto plazo. La búsqueda de la rentabilidad a corto no facilita la creación del músculo de la innovación permanente.»

