«La empresa del futuro, que es la de la innovación, la creatividad y el conocimiento, exige que los trabajadores sean partícipes reales del proyecto y se sientan motivados.»
El sentimiento de esta exigencia interna respecto a la participación de todas las personas se sustenta sobre el conocimiento de que el factor de diferenciación nace de las capacidades emocionales de todas las personas de un proyecto:
«Nadie tira la tecnología por la ventana, pero las personas sí las tiran.
En ese tipo de empresas no creen en el proyecto, su mente no está totalmente liberada y su capacidad emocional, que es lo que va a diferenciar un proyecto de otro, no se desarrolla.»
De forma coherente con los sentimientos, las ideas sobre la participación creativa también se encuentran unidas a un compromiso social:
«Estamos preparando personas para la empresa, lo cual es un error brutal. Debemos preparar personas para la sociedad. Y luego que elijan y tengan oportunidades para experimentar y desarrollar sus capacidades, porque cada uno es diferente. No hay dos personas iguales en el mundo ni dos días iguales. Y esa diversidad se produce porque cada uno puede crear algo diferente; para ello tenemos que tener la oportunidad de crear, pero esa oportunidad no se hace con normas y con unos mandando y otros obedeciendo. […]
Cada uno somos diferentes, es lo que hace el equipo, es lo que hace que al final la cuadrilla estemos a gusto. Esta es la manera de liderar: no exigiendo lo mismo, sino respetando.»
Y de puertas adentro del proyecto, las ideas clave giran en torno a la comunicación, la responsabilidad y también la creatividad, facilitada no ya solo por la capacidad natural de las personas, sino por la manera de organizar el desarrollo de la actividad.
«No es polivalencia lo que trato de lograr. Es algo mucho más amplio. Es una organización horizontal, es una distribución de las responsabilidades, es una organización más comunicada y creativa. Lo que tratamos es que no haya personas que hagan tareas repetitivas.
Y al referirme a la tarea, tocamos otro punto muy interesante. Si las personas están haciendo tareas, es que realizan trabajos repetitivos, las personas somos tan inteligentes que al de uno, dos, tres, cuatro meses de hacer una tarea, la sabemos hacer perfectamente. Solamente necesitamos nuestros movimientos corporales, poco cerebro y nada de motivación.
Nos perdemos la inteligencia y la capacidad de creación está en otro sitio. Lo que intentamos es que dediquemos, no solamente las manos y el cuerpo a lo que estamos haciendo, sino el cerebro y la ilusión de crear algo nuevo, a ser autónomos. Y para eso tienen que saber qué importancia tiene su trabajo para el conjunto del proyecto, tienen que interactuar.
Y para eso es necesario conocer que lo que ocurre hoy no tiene nada que ver, posiblemente, con lo que sucedió ayer. Cada día se producen cosas diferentes. Cada día nos podemos encontrar con una problemática o con algún asunto diferente y tenemos que comunicarnos con una persona distinta y eso comporta tomar decisiones diferentes y supone compartir el proyecto de forma global.»

