«El músculo creativo es consecuencia de un estilo de relación que fomenta la participación, las nuevas experiencias, la comunicación y las visiones amplias y complejas. Hay que cambiar para generar nuevas ideas. Esta evolución choca contra la rutina y el pensamiento mecánico.»
(Koldo Saratxaga, Entrevista en Diario Vasco, 20 de mayo de 2009)
Se puede dar por bien empleado el tiempo dedicado a leer unas ideas creativas, que infunden fuerza e iniciativa, positividad, y que mueven a la creatividad.
Así nos han resultado las ideas de Koldo Saratxaga en la entrevista que compartimos ayer aquí. Están muy lejos de los tonos dialéctivos y negativos que recargan en este momento muchas opiniones. Hemos disfrutado con estas ideas de Koldo y hemos extraído claves prácticas.
Bienvenido y bienvenida visitante: ¿qué tal te ha ido la lectura creativa que te proponíamos para esta entrevista?
Dice Koldo en ¿Sinfonía o jazz?
«Estamos hablando de llevar a la práctica ideas, no de copiar recetas.»
Esta idea de actividad, en lugar de pasividad, es la que propusimos compartir. Y unida a otra idea: somos el protagonista de nuestra vida. Todo esto no anula la influencia de aquellas circunstancias que no podemos cambiar, pero sí nos sirve para hacer cuanto esté en nuestra mano, en todos los aspectos.
Siempre podemos más de lo que pensamos, ya que, en cuanto conquistamos una meta, inmediatamente aparece otra, que no hubiéramos asumido si no hubiéramos superado la anterior.
El tiempo disponible, las aptitudes y las actitudes son bienes que la actual crisis no devalúa.
Además de a Koldo Saratxaga, oímos estos días, de vez en cuando, a personas anónimas que han superado circunstancias difíciles, parecidas a las que son generales actualmente. Todos comparten la idea de que se sale de las situaciones difíciles y se llega al futuro. Con esa creencia, se orientan los esfuerzos, pero también la ilusión por el éxito, que consigue metas que los esfuerzos solos no consiguen, como comprobamos todos los días en la experiencia propia.
Sin embargo, habrá personas a quienes ni siquiera Koldo Saratxaga mueva ni un milímetro de su pasividad, sus quejas, su pesimismo y su negativismo. Estas personas nos están recordando que los límites nos los ponemos nosotros —lo indicaba Koldo en el texto que compartimos el lunes en esta página— y que estos límites son mentales con más frecuencia que físicos. De esto tal vez tenemos experiencia todos también.
Para estas personas, dejamos esta anécdota muy conocida en los departamentos comerciales, pero que también es una realidad, de la que igualmente tendremos experiencia, como protagonistas o como expectadores:
«Llegan a una ciudad en un país desconocido dos vendedores de zapatos. Pero los habitantes de aquella ciudad iban descalzos. Uno de los vendedores advirtió esto rápidamente y llamó a su oficina para decir: “Continúo el viaje porque aquí no hay posibilidades comerciales, nadie lleva calzado”. El segundo vendedor también se dio cuenta de aquello y enseguida llamó a su oficina, muy entusiasmado: “He encontrado un mercado nuevo, donde no ha llegado nadie de nuestro sector, me quedaré aquí unos cuantos días para explorarlo. Veo grandes posibilidades”.»

