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miércoles, 1 de julio de 2009

«La indigestión central de las empresas»



En este viaje apasionante que llega a ser un proyecto compartido con personas a las que nos une Un Nuevo Estilo de Relaciones, el líder, el directivo, desarrolla su función directiva con un pensamiento estratégico que Koldo Saratxaga resume así en una entrevista:

«Yo soy partidario de dejar mucho desierto, mucho por explorar, lo que diferencia a las personas de las máquinas, entre otras cosas, es su capacidad creativa. Yo planteo que los proyectos se basan en las personas, no en los procesos ni en los procedimientos. Yo creo en las utopías, si no hay ideas que se salen de la “normalidad” nunca se conseguirían cosas. Siempre ha habido locos, pensadores, innovadores que han marcado el mundo. No podemos seguir igual que hace un siglo: propiedad, dirección y trabajadores. La gente trabaja para disfrutar y para ganar dinero, entonces hay que conseguir las dos cosas.»

Koldo Saratxaga, entrevista en Baietz

Ayer hablábamos de ganar dinero, que es una obligación ineludible de la organización empresarial, en todo momento, incluido el actual con un entorno adverso. Ganar dinero como fruto de un proyecto compartido y como muestra de la aceptación social del servicio que prestamos con nuestra producción, actividad, etc. Para ello es necesaria una excelente estrategia financiera, como «sí mercados, no productos» de Koldo Saratxaga, a la que Christian Ketels, de The Economist Intelligence Unit de la Harvard Business School, pone a la par de las decisiones estratégicas de BMW y, en consecuencia, sitúa a ambas organizaciones, Irizar y BMW, por delante del conjunto de las organizaciones europeas.

Hoy nos hemos fijado en otra idea de permanente actualidad que acompaña a la anterior: que las personas en las organizaciones cuenten para el desarrollo del proyecto y realicen una aportación real al mismo, eficaz y eficiente, en la medida de las respectivas posibilidades. Por este medio, el resultado es la eficiencia con el valor añadido de disfrutar, alcanzar un bienestar, obtener la satisfacción personal de contar en el proyecto. Es la cuestión que nos plantea Koldo Saratxaga:

«¿No sería mejor, ya que tengo que trabajar 8 horas, convertir ese espacio en un lugar de encuentro ilusionante? ¿Por qué el trabajo debe de ser una carga? Si hay personas, compañeros, ilusiones, proyectos en común... ¿Por qué no lo disfrutamos?»

Koldo Saratxaga, entrevista en El Correo

Uno de los motivos pricipales de que las empresas no sean lugares de ilusiones, bienestar, comunicación y metas comunes reside en sus directivos:

«El 75% de los trabajadores que se marcha de una empresa lo hace enfadado por la actitud de sus jefes. Eso es un síntoma de que pasa algo».

La pérdida de oportunidades causada por los directivos no se limita al área neurálgica de las personas, sino que se extiende a aspectos organizativos que tienen repercusiones inmediatas y directas sobre la eficiencia empresarial, expone Koldo:

«También creo que el 75% de los mandos intermedios se limitan sólo a cumplir órdenes y a hacerlas circular hacia abajo. No aportan nada, por eso están robando a la empresa, y además impiden que sus subordinados estén en disposición de crear, de aportar ideas, de asumir responsabilidades mayores... Eso es lo que yo denomino “la indigestión central de las empresas”. En una organización de 40 empleados, que triunfe sólo uno es un fracaso total».

Y podemos preguntarnos ante esto cuál es la formación directiva principal que han recibido los directivos jerárquicos. Estas declaraciones de Koldo nos ofrecen una respuesta:

«Hemos crecido oyendo: “Tienes que crecer a base de dejar a alguien en el camino”. ¿Por qué? Se puede lograr la ambición a base de pisar a los demás y triunfar triunfando con los demás.»

¿Cuál es la alternativa a lo anterior que Koldo Saratxaga nos indica desde su experiencia como líder de un modelo de gestión que «ha funcionado, y espectacularmente»?

«A los ejecutivos hay que enseñarles a compartir las ideas con los demás y no pensar que desde que entran en la empresa tienen ya el poder y que deben ejercerlo para que su carrera vaya mejor. No están educados ni para compartir ni para relacionarse. Hay que enseñarles. Vienen de la Universidad con la idea de que ellos van a ser siempre una clase diferente y que tienen que mirar para arriba.»

Koldo Saratxaga, «Hay que enseñar a los ejecutivos a compartir», entrevista en Cinco Días

Entonces, ¿qué es lo que impide desarrollar una comunicación interna de esta calidad y eficiencia? De nuevo, Koldo Saratxaga nos ofrece un claro diagnóstico:

«En las medianas y grandes empresas no acaban de ver que sea una inversión estar dedicando tantas horas a escuchar o a compartir con las personas dedicadas a las tareas relacionadas con el futuro. Nos olvidamos de sus capacidades emocionales y, en la mayoría de los casos, como son obreros, también de las intelectuales.»

Estos directivos que no ven bien dedicar las horas necesarias a comunicar las metas y los pensamientos para que todas las personas de la organización las compartan y las interioricen son los que se quejan de que sus «empleados» actúan como si la «empresa» no fuera cosa suya, recelan de que estén tratando de pegársela con algún cliente o con varios, perciben como una amenaza a su posición en la cima el hecho de que un cliente elogie en su presencia a uno de sus empleados, etc. Ante el planteamiento de que «las empresas, en general, tienen miedo a dar información a sus empleados», afirma Koldo:

«Se equivocan. A veces, ni siquiera saben qué fabrican ni quién es el cliente. La plantilla de una empresa no tiene que tener una mentalidad física, de hacer cosas, sino una mentalidad de servicio, de hacer algo para alguien. Tienen que entusiasmar a su cliente y hacer todo lo posible para no perderlo. Luego les piden que vayan a trabajar un sábado a la mañana y les llama la atención que la plantilla se niegue. ¿Pero cómo no se va a negar, si no sabe ni de qué va la fiesta!»

¿Qué se puede ganar con personas ilusionadas, activas, unidas en la misma dirección? En primer término, dinero y además bienestar.

El poder del líder es el de lograr que las personas se ilusionen, activen sus energías y se unan para desarrollar un proyecto en la misma dirección.

«Un líder es líder cuando los demás lo hacen líder, cuando los demás se sienten cómodos con su estilo y decisiones, con su capacidad de riesgo y acierto, con su humildad, con su coherencia, con su servicio, con su respeto a la diversidad, con su confianza en los que le acompañan, con su generosidad, con su visión de futuro.»

Koldo Saratxaga, Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente

¿No te parece que podría ser de la máxima eficacia y eficiencia una educación para el liderazgo y la dirección empresarial en el estilo de Koldo Saratxaga?