Nos ilusiona estar en contacto con todo lo que encontramos en Koldo Saratxaga y a su alrededor. Koldo nos ofrece la imagen confortadora y envidiable de una persona rodeada por el afecto, el agradecimiento, el interés y la unión de muchas otras personas. En ocasiones, en artículos, en blogs —tanto por parte de bloggers como de comentaristas—, en textos diversos, vemos a Koldo Saratxaga retratado como una persona situada en la estratosfera, ajeno casi a la tierra firme que pisamos en nuestra vida cotidiana, incluso, quizá por lo anterior, como una persona que ya está plantada en el bosque de la historia —con todo lo que ello supone, no sólo de positivo, sino también de algo menos positivo, por ejemplo, sentirnos obligados a conocer a Koldo Saratxaga y para ello recurrir a la primera fuente que encontremos a mano, con el resultado de una desinformación, como cuando nos encuentran en blanco al hacernos una pregunta de cultura general—.
Y sin embargo, a muchas personas que hemos tenido la suerte de conocer a Koldo Saratxaga nos ha llamado mucho la atención, y nos ha emocionado también, su enorme interés hacia las personas a su alrededor. Iñazio Irizar describe a Koldo «muy humilde en el trato, cercano, sin arrogancia, sincero». Y Anton Hernández Zubizarreta afirma: «creo que la receta principal del éxito de Koldo Saratxaga es su enorme confianza y amor por el ser humano. Yo creo que no hay nadie que como él crea en las personas. Cree mucho más en las personas que ellas mismas». Son dos caras de la misma realidad: la humildad para dedicar atención a las personas y, todavía más, para sentir fe en ellas. Nos gustan estos dos retratos, nos parece que reflejan certeramente a Koldo Saratxaga. Son una lección de gran valor para nuestro programa de aprendizaje.
Al saber que el gigante de Irizar es este hombre optimista, cercano, con la capacidad de ilusión siempre a punto es cuando quizá algunas personas le suben al olimpo donde no se siente ni se padece como en el mundo de las personas. En nuestra experiencia, ha sucedido al contrario. No estábamos en ningún olimpo, porque no nos da la biografía ni nada para tanto, pero Koldo Saratxaga nos ha puesto en contacto con el plano de las emociones y los sueños a los que las imposiciones jerárquicas y otras cuantas convenciones nos obligan a renunciar. No sólo nos pone en contacto con todo ello, para lo que hay que suprimir inercias y anquilosamientos, sino que nos muestra cómo podemos, por nuestros propios medios, contar con las emociones y poder conseguir los sueños.
Euskadi es tierra de innovación y de innovadores. Un motor que ha tirado de muchas innovaciones de gran trascendencia. Una innovación radical con la que Euskadi ha entrado en el siglo XXI es un estilo de vida empresarial basado en las personas, NER, el Nuevo Estilo de Relaciones, que ha extendido globalmente su radio de influencia, al igual que las innovaciones de muchos otros vasc@s en la Historia hasta hoy.

