Buenos días, amigas y amigos. ¿Qué tal va la semana? Aquí nos tienes, un nuevo día y página, para compartir lo que creemos es una semilla de futuro, creemos y practicamos.
Difícilmente podríamos practicar, ni nadie que nos lea podría hacernos caso, si no sentimos internamente el convencimiento de que debemos y podemos cambiar hasta los cimientos, y que con una nueva cultura daremos paso al futuro. Una nueva cultura, es decir, olvidarnos de parches y soluciones parciales, puesto que lo que está deteriorado es el motor.
El Nuevo Estilo de Relaciones (NER), como cultura que es, como estilo, nos lleva a cultivar la visión global de la realidad de un proyecto. Y en esta perspectiva global es donde encuentran su lugar también las relaciones con los clientes y los proveedores. «Clientes y proveedores integrados» es el elemento del NER que abordamos hoy, clientes y proveedores integrados en un proyecto. Es decir, tenemos un rumbo, un porqué, para qué, en definitiva, un motor. Es decir, un proyecto. ¿Tienes un proyecto? ¿Has llegado a tu meta? ¿Tienes más metas?
Quizá haya un porcentaje de personas que están esperando un remolcador, probablemente serán las mismas personas que en tiempos de bonanza se mueven porque el viento las empuja. Quizá así algunas vean cumplidos sus deseos, incluso personas con graves responsabilidades, sociales, políticas, empresariales, familiares, religiosas, etc. También hay quienes siguen viviendo en la locura de la cultura de lo urgente, sin visión de futuro, parcheando, condenando al desempleo a cientos de personas porque no han tenido los beneficios que esperaban. Y sin embargo, como dice Koldo en sus charlas últimamente haciéndonos reflexionar sobre la quiebra de Lehman Brothers, ¿quién de nosotros y nosotras no hubiera hecho lo mismo que esos codiciosos sin atisbo de ética ni compromiso con la sociedad a la que en parte se deben? ¿Quién aprecia lo suficiente a las personas en su diversidad como para detenerse a pensar que son lo único importante con lo que de verdad cuenta?
Parece que cada vez tenemos más claro, incluso socialmente, que hay que cambiar. Si cada día pusiéramos en un lado de la balanza nuestra indignación y protestas y en el otro lado lo que hemos hecho para salir de las situaciones que nos indignan, ¿qué ocurriría?
Aquí compartimos el Nuevo Estilo de Relaciones. Hay muchos gurús en todos los sectores de la vida que emiten recetas, herramientas, procesos, procedimientos, etc. En las empresas, suelen ser los ejecutivos quienes tienen las oportunidades de conocerlos a través de la formación. Luego tratan de aportarlas a su organización, aunque lo corriente es que se encuentren, como expone Koldo en su libro sobre el NER, que les ponen un balde en las manos porque hay que seguir achicando agua de la chalupa, es decir, hay que seguir en la urgencia y no hay posibilidades de levantar la vista.
El NER no son parches, ni postizos, es cultura, relación, movimiento. No hace falta saber mucha mecánica o electricidad para ser conscientes de que las piezas separadas de un motor o un circuito, por excelentes que sean, nunca harán que se mueva nada. Es su conexión o relación lo que consigue el movimiento y la energía.
La cultura departamental, de la que forma parte el distanciamiento hacia clientes y proveedores, la política de aprovecharse propia de la urgencia, hace que hasta las mejores piezas, las mejores personas, los mejores clientes y proveedores, sean materia inerte, desconectada, que no puede hacer avanzar una organización porque esta no tiene proyecto.
Para tu reflexión te dejamos estas preguntas y respuestas entre el periodista Iker Gómez de la Peña y Koldo Saratxaga:
Iker.- El modelo de gestión que usted propone en este libro rompe con el que la mayoría de empresarios y trabajadores conocen. ¿Es un sistema utópico o se puede llevar a cabo?
Koldo.- No es un modelo cerrado de gestión, sino un nuevo estilo de relaciones, internas y también con los clientes, los proveedores y la sociedad, que conlleva un radical cambio organizacional. En este momento se está aplicando en quince proyectos [la entrevista es de 2009, hoy en día esta cifra es mayor], en sectores diferentes. Los resultados que se están obteniendo, tanto cualitativos como cuantitativos, no creo que sean superados por ningún conjunto de “empresas” con otros “modelos” o sistemas de gestión definidos. Estamos dispuestos a comparar, y esto es cosa que no suele verse en este mundo empresarial.
Iker.- Usted asegura que la “clave” está en las personas y no en los instrumentos “prefabricados” para gestionar. Explíquese...
Koldo.- Lo que digo es que las herramientas, los procesos, los procedimientos y todo lo que esté reglamentado y prefijado no se puede anteponer a las personas. Si realmente entendemos que el mayor valor de las personas está en su capacidad creativa, comprenderemos que todo lo que evita que la misma fluya es un grave error.
Pero la mayoría de los empresarios y los ejecutivos no han superado el estar cómodos sin controlar y sin saber de antemano lo que hay que hacer y lo que se está haciendo. Están en el mundo de lo urgente: controlar, producir, mano de obra, low cost... y no han llegado a visualizar lo importante. Lo triste es que algunos no van a tener posibilidad de darse cuenta, tras la situación actual.
Iker.- ¿Basar el sistema en la confianza en las personas no es algo arriesgado en estos tiempos de competitividad extrema?
Koldo.- Precisamente todo lo contrario. Además, es posible que no se hubiera llegado a esta situación si en esta sociedad en la que nos toca vivir, la confianza hubiera sido un valor en alza, junto con otros muchos valores que también están en decadencia.
La crisis financiero-económica es una consecuencia de lo anterior, con lo cual, algunos vemos en el horizonte luces que nos alientan a pensar que podemos caminar hacia un mundo más justo y más equilibrado, es decir, hacia un Desarrollo Humano Sostenible. Y no solo sostenible para que los países ricos, aparte de serlo, tengan el mejor medio ambiente. Es fácil entender que ser rico y morir envenenado por uno mismo es muy poco inteligente.
Sin confianza, toda creatividad, toda ilusión, toda disponibilidad del talento al servicio de la actividad son pura fantasía.

