En el post anterior te hacíamos la propuesta de pensar que todas las personas de una organización tienen conocimientos para desarrollar su trabajo. Esto significa pasar a valorar a quienes tenemos al lado y considerar que tienen cerebro, corazón, entrañas… y que no son máquinas de obedecer.
También hablábamos de conocimientos y de experiencia, indistintamente.
Y además te proponíamos reflexionar en que estos conocimientos o experiencia repercuten directamente en la eficiencia de la organización porque son lo que la hacen funcionar.
Hoy la pregunta es: ¿queremos aspirar a la mayor eficiencia y eficacia posibles basadas en la aportación de las personas? ¿de esas personas que un día y otro nos encontramos al llegar a los lugares de trabajo? Porque, según lo compartido en el post anterior, ya vemos personas a nuestro alrededor, con un gran potencial presente y de cara al futuro. Un potencial grande porque si la experiencia es el conocimiento, está en nuestra mano crear y dar las oportunidades que aporten nuevas experiencias.
En este momento es adecuado recurrir a la experiencia de Koldo Saratxaga, que no para de crecer, es adecuado ver hacia dónde se orienta el nuevo estilo de relaciones, el ner, en esta cuestión de contar con todas las personas de una forma real y cada día, todos los días:
Me atrevo a afirmar, con absoluta certeza, que el conocimiento tiene que ver directamente con las oportunidades, es decir, con las experiencias que se van teniendo a lo largo de la vida. También creo que ese conocimiento crecerá de forma exponencial si la persona en cuestión vive con ilusión y pasión aquello que realiza.
Con ese conocimiento, con nuevas informaciones, con una visión amplia y clara sobre el proyecto, la capacidad de aportación de las personas es asombrosa y, en la misma medida, el incremento de sus conocimientos.
Quiero añadir que no he visto nunca estos mismos resultados excepcionales ―ni creo que sea posible obtenerlos― en las organizaciones piramidales donde se participa muy poco o nada en el origen de cualquier acción/decisión y donde se tiene una capacidad muy limitada para la modificación de estas mismas acciones o decisiones.
No veo organizaciones de éxito en el futuro con integrantes que no tengan una visión conjunta y global de la realidad del proyecto, basada en su vivencia del mismo.
La propuesta del ner es conseguir que todas las personas tengan oportunidades para aportar, sugerir, contribuir. En una pirámide esto es imposible, pues está pensada para que una persona mande y ordene, y con ayuda de algunas pocas. Pero... «Amigos míos: tenemos que evolucionar.» Recordarás esta idea en un titular de esta página no hace mucho. Y se encuentra en el capítulo que Koldo dedica a esta idea del ner que es la «experiencia compartida».
¿Cómo evoluciona el ner para conseguir romper con el estatismo piramidal y lograr que toda persona encuentre las oportunidades de aportar?
Lo encontramos expresado en el mencionado capítulo. Vemos que la clave es una organización basada en equipos autogestionados.
Tengo el convencimiento de que la máxima creación de conocimiento proviene del trabajo en equipo; es decir, de la experiencia compartida.
Esto afirma Koldo, sobre la base de su experiencia. No será necesaria mucha reflexión para darnos cuenta de que en el marco más reducido de un equipo hay espacio para las aportaciones individuales, con la garantía de que se producen para favorecer el proyecto común, ya que el equipo está orientado a responder al cliente. Te invitamos a leer este capítulo de Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente.
Todos estos equipos tienen en común la orientación al cliente, a conocer su realidad y estar en continua relación con él. En este capítulo encontrarás una descripción a grandes rasgos que contiene lo sustancial y aquí la habrás visto parcialmente completada en los post que han escrito todo el equipo de K2K, con la mención de más equipos.
A manera de introducción a esta organización eficiente en equipos, hoy concluimos con la descripción del primer equipo del que nos habla Koldo, el ESC, el Equipo de Satisfacción de Clientes. Se trata de una muestra significativa de la forma de ser, organizativamente, de un proyecto basado en las personas:
Uno de los temas importantes es cómo conseguir que el conjunto de participantes en el proyecto tengan la visión y el interés por el cliente. Para ello, creamos los Equipos de Satisfacción de Clientes (ESC) con tres o cuatro personas por equipo, que cubren cada mercado objetivo. Estos equipos son el primer pilar para cambiar la cultura departamentalista. Estas personas, que no son comerciales al uso, que no dedican todo su tiempo a este único equipo, que son conocedoras y tienen experiencia en diversas áreas de la organización, son las que representan a la organización en el exterior, pero también son la cara y la presencia del cliente en el interior.





Proyecto basado en las personas: es como arranca el Nuevo Estilo de Relaciones, NER. 




