Ongi etorri 2011, y ongi etorri, bienvenidas, bienvenidos a la primera página de este año en nuestro gaur egun, en la que hoy el camino al futuro pasa por la clave del liderazgo. Un ejercicio de liderazgo marcaba el final de 2010 y de nuevo marca el momento de volver a comenzar y estrenar este tiempo del 2011.
Hablamos del liderazgo como existe en el nuevo estilo de relaciones, el ner. No es el artificial que se ostenta como sinónimo de cargo directivo, o por haber cursado unos estudios, o por ser familia del Consejo de Administración, etc. En el nuevo estilo de relaciones, las organizaciones (es decir, las empresas, fundaciones, etc.) son proyectos basados en las personas, donde el liderazgo es el que surge de forma natural, a través de las relaciones, y se orienta a unir a las personas y a impulsar su actividad.
Los proyectos basados en las personas caminan al futuro impulsados por la libertad y la responsabilidad de dichas personas. Por lo tanto, no hay «ordeno y mando», hay compromiso personal.
¿Por qué se requiere un liderazgo? Si nos paramos a pensar un momento, nos damos cuenta de que todas las personas que nos encontramos caminando juntas al futuro bajo una misma misión empresarial tenemos intereses diversos. ¿Cómo conseguimos satisfacer los propios intereses y a la vez garantizar el futuro del proyecto y la misión empresarial que llevamos adelante en común con las personas a nuestro lado? He aquí una respuesta posible, que aporta el nuevo estilo de relaciones:
Entonces, si tengo un proyecto, la pregunta sería: ¿es compartido? Y la siguiente: ¿cómo se hace eso? Pues tan sencillo y tan difícil como compartir un proyecto de viaje entre unos amigos o como crear un proyecto de familia.
Lo que está claro es que requiere de mucha comunicación, de muchas horas de relaciones, de muchas opiniones dispares, de mucho ceder, de mucha visión de futuro... de liderazgo.
Todo y más hasta llegar a unos objetivos comunes que luego es necesario llevar a la realidad.
Para alcanzar esto tiene que haber roces, broncas, disputas, tiene que haber calor como consecuencia de una pasión y una energía que fluyen cuando los humanos nos implicamos con ilusión en lo que nos motiva y nos llena.
Si te fijas en la idea situada en el centro físico de esta propuesta, ves las dos misiones del líder expresadas: liderar la comunicación para el acuerdo y liderar la siembra que conseguirá hacer realidad los acuerdos. El liderazgo que acompaña la diversidad de las personas actúa como el catalizador para unas relaciones de unión, de encontrar lo que nos une y así poder remar en la misma dirección.
Para esto, el líder no puede ser impuesto, sino que también puede y debe ser libremente elegido por las personas: los líderes de los equipos y hasta el líder de la organización. Las personas con capacidades de liderazgo van surgiendo en las relaciones del día a día.
Si creamos espacios de libertad para la toma de decisiones sin la supervisión, directa o indirecta, del jefe, tendremos más oportunidades de que florezcan quienes se sienten cómodos con estas funciones y quienes se sienten cómodos con que sean éstos quienes ejerzan esas funciones. Si pudiera medirse la capacidad de liderazgo, estoy convencido de que tendríamos, de nuevo, una campana de Gauss. Sin embargo, creo que no sería lo más adecuado poner al frente de una organización a quien más sobresalga, sino al que lo logre por su estilo de relación.
Se requiere así un entorno organizativo adecuado y contar con el factor tiempo en las relaciones entre las personas. Si tú estás en una organización piramidal que decide cambiar su cultura jerárquica por el nuevo estilo de relaciones, está claro que en un primer momento habrás de contar con el líder de K2K responsable de guiar y acompañar el cambio organizacional. A medida que pase el tiempo en este nuevo estilo, irá surgiendo el o la líder que pueda tomar el relevo en impulsar la organización
Para describir al líder como impulsor de la acción de las personas, Koldo se apoya en un artículo de Vicente Blanco titulado: “Líder con alas”, publicado en la revista electrónica Canal Eurotalent. Nosotros hoy nos hemos fijado en la meta tanto de la acción de las personas como del «hacer hacer» del líder, y esto es lo que hemos leído a Koldo Saratxaga. Es la bienvenida que deseamos dar a este año que empieza, ilusionarnos con la riqueza creativa que poseemos todas las personas:
[Quiero] insistir en la necesidad imperiosa de basar nuestro futuro en la capacidad creativa de las personas, que fluye cuando la organización permite que ellas definan sus retos y que, para alcanzarlos, generen experiencias y errores que, a su vez, generan los aciertos que nutren los conocimientos.
No hay discusiones ni tensiones cuando no hay nada en común. En la vida cotidiana pasa lo mismo: un matrimonio, unos vecinos no discuten si se ignoran, si simplemente conviven, pero cada uno en lo suyo. No deja de ser una consecuencia de la riqueza de la diversidad humana. Se trata de hacer de la diversidad un valor a la hora de sumar y de lograr riqueza creativa.
Necesitamos ir más lejos de lo que la moda actual nos indica sobre la importancia de las personas, el capital humano, el principal activo, etc.
Todas estas ideas que hoy hemos citado se encuentran en el libro donde Koldo comparte el ner: Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente, en los capítulos 1 y 2, «Un nuevo estilo de relaciones» y «Proyecto basado en las personas», y en el 16, «Preguntas - Respuestas», en la respuesta a la pregunta sobre qué es un líder.





Proyecto basado en las personas: es como arranca el Nuevo Estilo de Relaciones, NER. 



