«El conocido sociólogo Javier Elzo le preguntaba a Koldo Saratxaga después de una ponencia de éste en la Universidad de Deusto: “¿No es una especie de mística laica la tuya cuando con tanto énfasis propones dedicar tu vida y la de tus colaboradores a hacer empresa cooperativa?”. Koldo le repuso más o menos en estos términos: “Cuando me dicen que ser empresario, y además empresario cooperativo, es sufrir, sufrir y sufrir, yo les respondo que para mí es gozar, gozar y gozar; no me imagino a mí mismo amargado porque tenga que ir a la empresa un lunes por la mañana”.»
La anédota la relata José María Larrañaga desde su tribuna «Aula cooperativa», en TU lankide. Además de al bien conocido optimismo de Koldo Saratxaga, esta anécdota remite a algunas de sus ideas, como la idea de compartir que Koldo transmite con frecuencia a los ejecutivos. Así la expresaba en la entrevista «La empresa es una dictadura», publicada en El País:
«Los jefes están agobiados de trabajo porque no quieren ceder el poder de decisión. Tienen miedo y por eso se dedican a controlar, en lugar de estimular, facilitar y responsabilizar.»
También todo ello recordará a quienes hayan leído a Koldo Saratxaga su idea: «Yo quiero trabajadores felices, no amargados», que exponía en otra entrevista, igualmente difundida, publicada en El Correo: «En Euskadi sobran ingenieros y faltan líderes». Felicidad que indica asociada con la eficiencia:
«En nuestras empresas necesitamos más relaciones, más comunicación, más creatividad, que las ideas de toda la plantilla fluyan con naturalidad. Necesitamos más psicología, técnica ya tenemos suficiente. Aunque moleste también, lo digo como lo pienso, no es bueno que en la cabeza de una compañía haya un ingeniero. Tienen la cabeza demasiado estructurada. No son capaces de entender, por ejemplo, la importancia que tiene la semana de la caza de palomas en Guipúzcoa o la recogida de setas.
Cualquiera que quiera gestionar una empresa en Guipúzcoa debe saber que la semana de la caza de palomas es algo sagrado para centenares de trabajadores. Si no pueden cazar y tienen que estar en su puesto... van a estar permanentemente enfadados e insatisfechos. Así que lo mejor es comprenderlo y decirles “¿anda, vete a cazar palomas esta semana que ya tenemos otras 51 semanas en el año para hacer cosas!”. Lo mismo sucede un miércoles cualquiera. Claro, ese día salen las setas y no hay que asustarse por ello. “¿Anda vete a coger setas y sé feliz!” Yo quiero trabajadores felices, no amargados. Muchos gestores son cortos de vista y hay muchas posibilidades para ganarse la complicidad de la plantilla.»
Como indicaba el autor de esta entrevista, el periodista Manu Álvarez, se trata de un buen ejemplo de gestión emocional y hoy protagoniza nuestra actualidad.

